Amaicha significa en lengua aborigen “lugar apacible donde la gente se reune a compartir”. Así, en Grupo Amaicha, nos encontramos en la intención de abrigar a los más pequeños, y para ellos, tejemos cuadrados que unimos en frazadas.
Más que un camino de construcción es un camino de descubrimiento que se revela con cada persona que nos encontramos y cada acción que se ofrece. Mientras más sabemos sobre lo que hacen y necesitan las personas cercanas, más oportunidades surgen: despertamos nuestra sensibilidad, ampliamos la visión y fortalecemos el poder de nuestras acciones. Como ejemplos quiero mencionar a dos equipos de tejido que tomaron vuelo propio con aportes originales. En la Fundación La Casita, un centro para el desarrollo de jóvenes y adolescentes, gracias a la ayuda de Rosina Crispo, formaron Tejiendo Lazos. Pusieron agujas y lanas en la sala de espera y madres enseñaron a los más jóvenes a tejer, de esta forma pudieron terminar más de diez frazadas que entregaron al Hogar de Niños Milagros. Por otro lado, Neusa Sviatowski, una artesana que tejió unas frazadas preciosas para los chicos de Jujuy, formó Retazos de Amor donde arman ajuares de bebé para donar a madres embarazadas con pocos recursos, y también recolectan ropa y todo lo relacionado al recién nacido.
Estas personas renuevan mi confianza en la acción comunitaria y que en cada uno de nosotros habita un líder de cambio social: en cada persona que sonríe, toma responsabilidad y comparte, reside la semilla de una sociedad más plena, donde todos son bienvenidos.
Links
Historia y fotos de Tejiendo Lazos
El blog de Retazos de Amor
El blog de Grupo Amaicha
Nota en La Nación, Con sangre joven
Nota en ElLibertario.com, Tejedoras voluntarias abrigan el futuro de nuestros chicos
El planeta y los niños