Cuando mi papá tenía cuarenta y dos años falleció y en ese momento entro yo como cacique. Por ahora estoy a su cargo viendo que esta comunidad es más chica que otras y estamos muy alejados. No tenemos salida cuando llega el tiempo de la lluvia. Estamos aislados, siempre que llega el tiempo de inundación no podemos salir por ningún lado.
Hace cuatro años que estoy en cargo como cacique y por las necesidades de cada familia, tanto como yo que tengo seis hijos y cuatro nietos, hace falta más lo que no tenemos. Muchas veces necesitamos la gente que viene del otro país tanto como ahora que estoy junto con Julián y Mariana y ellos me piden que yo hable como cacique, y yo estoy con mucho orgullo.
Entonces, nuestros hijos sufren más que los grandes. Nosotros hacemos artesanías y vendemos tan poquito por tres pesos que no nos alcanza. Hace muchos años, mi papá sufría, tenía que ir a buscar algo para que comamos. A veces volvía a la tarde y no traía nada, un poquito de miel, y no nos alcanzaba. Todavía así estamos, en el sufrimiento. No nos alcanza porque somos varios. La verdad es que estoy con muchos pensamientos, que yo como cacique tengo que cuidar de mi comunidad, pero no de dar de comer a toda la gente, yo sé que cada uno se rebusca. Yo como cacique tengo que ver la gente y que tenemos muchas necesidades, y que todo el país sepa de esta comunidad. Agradezco mucho a estas dos personas que han estado por lo menos una semana viendo las necesidades y están escuchando un montón de cosas y entonces para mí estoy bien contento para que todos sepan. Hoy va a haber una elección, los políticos vienen, nos mienten, nos dan compromiso, un montón de cosas, y después se olvidan de nosotros y quedamos como estábamos. Por ahora, estoy cansadísimo con los políticos, nos dejan como si fuera que no somos gente; nosotros somos gente y necesitamos que los políticos nos den.
El sufrimiento nuestro como Wichí pasa ahora: esta noche seguramente mis hijos ya se están tirando en la cama porque no hay esperanza. Mis hijos a la tarde, ya se tiran en la cama, duermen sin desayuno y a la mañana yo como papá algo tengo que hacer. No voy a ir a comprar a un negocio, porque no tengo. Entonces salgo, busco miel, es lo único que nos alimenta, nos defiende a nuestros hijos. Pero es una hora y ya a la tarde uno no puede salir por ningún lado, porque uno está cansado, tiene que descansar. Y muchas veces, nosotros como Wichís, saben que la necesidad nuestra, cuando llega esta época, es peor porque no tenemos recursos, no tenemos de qué vivir. O sea que para ver esta cosa, para hablar esta cosa, espero que se acuerden de nosotros Wichís que vivimos acá en la comunidad cada vez más chiquita que se llama Bajo Grande y yo como cacique me llamo Andrés Sudovero.
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