La astucia de algunos participantes de las redes, se está volviendo cada vez más exquisita.
A algunos les gusta llamarlos ciberdelincuentes, pero me tomo con pinzas esa denominación tendenciosa, porque las actividades de estos personajes a lo sumo se pueden calificar de falta de ética, pero no que estuvieran fuera de la ley.
Lo extraño de esta situación es que dichos personajes comenzaron a atacar a usuarios con cierto sesgo ideológico, era a grandes empresas o instituciones del estado, más bien por el desafío intelectual que por otra cosa, la palabra “ciberdelincuente”, fue una reacción un poco desmedida, por parte de quienes pretenden que cualquier actividad que afecte los intereses económico de una empresa es un delincuente porque sí, sin detenerse a pensar en si las empresas mismas no atacan intereses económicos de muchos más usuarios, pero con la venia de la aceptación social, costos agrandados, servicios que no son tales, etc.
Pero, por lo mismo u otros aspectos, de repente este personaje ha “despertado” al mundo del poder económico, esta vez, prácticamente profesionalizando su actividad.
Lo que antes era una penetración a máquinas con el fin de vulnerarla como si fuera un fuerte tomado, ahora se ha convertido en un tráfico de datos importantes desde el punto de vista económico.
Le “modo” hacker, es ahora un poco más complicado, para ello el método es generar una página que no tiene ninguna otra función más que recabar datos del usuario, mediante un engaño, y luego usar los datos para introducirse en sus computadoras e infectarlas.
No es un método tan sencillo como parece, la página, tiene que ser visible, de manera que estas personas, primero aplican sus conocimientos al servicio del posicionamiento, mediante técnicas maliciosas, blackhat SEO, una vez que lo consiguen, aparecen en la búsqueda para la cual fueron preparadas, sólo tienen que lograr que el usuario realice el clic sobre alguna de las direcciones ya preparadas con el software invasor.
Se ha detectado especialmente un tipo de página, usualmente con videos y promesas de mujeres espectaculares, en las que los usuarios deben bajar algún tipo de software o plugin para ver completo.
Se da en llamar esta actividad Ingeniería social, porque su radio de acción es la publicidad de los sitios en redes sociales, blogs, y otros sitios del tipo intercambio social.
No hay manera de saber entonces, si se ingresa a uno de estos sitios, si son reales o son trampas, algunos antivirus detectan la actividad maliciosa y otros no, habrá que ver cómo evoluciona esta actividad para estar preparados para ella.
Mientras, el mejor consejo es abstenerse.
Ana Abregú
Ana Abregú