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bialik | 21/04/2008 | 11:05 hs

Claudio Díaz: "Por qué renuncié a Clarín"

Carta abierta del periodista que trabajaba para uno de los suplementos zonales de diario Clarín, en la que explica por qué toma la desición de alejarse.

Tags: claudio díaz, carta abierta, diario clarín, renuncia
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       14 comentarios

 

Este viernes será mi último día de trabajo en el querido Zonal Morón / Ituzaingó. He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejercía y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis siete años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.

Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro.

A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.

Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN.

En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.

La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.

Y hasta la consideré razonable.

Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.

Hasta ahí todo bien.

Lo que siguió después es distinto.

Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”.

Una estupidez, realmente.

Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana..

No dieron argumento alguno para justificar la negativa.

La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.

Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.

Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.

Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.

En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.

Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza!

Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo.

A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo.

Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.

Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.

Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.

Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?

Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): la demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias.

Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.

En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente…

En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.

Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.

Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría.

¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!

La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el peronismo.

Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora ni tampoco con sus “grupos de choque”.

La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.

Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.

A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy.

Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.

Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.

Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva.

Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.

Claudio Díaz
diazdeoctubre@yahoo.com.ar



Claudio Díaz: "Por qué renuncié a Clarín" fue publicada por bialik el 21/04/2008 a las 11.05 en Sociedad. Ha sido marcada con los tags claudio díaz, carta abierta, diario clarín, renuncia y recibido 14 comentarios.

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1 - anhir21 el 21/04/2008

Una carta impresionante, una integridad única, "Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.", después de ésto, sobran las palabras.

2 - harpoengels el 21/04/2008

Dies puntos para vos, pibe. Tal ves haigas tardado un poco en darte cuenta de como biene la mano, pero nunca es tarde si la dicha es vuena. Un abraso fraternal de un serbidor hanalfabeto pero solidario.

3 - Alita el 21/04/2008

Impresionante. Una palabra que me gusta mucho y que tiene mala prensa es "vergüenza". Poder sentir vergüenza es una de las virtudes de los seres humanos más importantes. Si perdemos la vergüenza creo que perdemos el norte y la dignidad.
Felicitaciones para Claudio Díaz y gracias Bialik por traer la carta.

4 - Natalia1982 el 07/05/2008

Estimado Claudio: Doy gracias a la publicación de la nota que mencionas en la revista veintitres, porque así fue cómo te conocí! De casualidad compre la revista... lo q me pasó fue q necesite escuchar una voz distinta y así te encontre! Me emociono la forma en la que explicas y contas las cosas, x lo que decidí comprar tu libro "Manual del antiperonismo Ilustrado", del cuál ya estoy leyendo las últimas páginas y del cuál no tengo más que elogios, es uno de los libros más brillantes que he leído por la calidad con la que te expresas, tan inteligente, honesta y sencilla al mismo tiempo (al igual que lo haces en esta carta). Espero que encuentres un "lugar" donde puedas expresarte con toda la libertad que te mereces ya que sería una pérdida INTELECTUAL (y negrita) perdernos de tan grande analista, historiador y periodista. Mis más sinceros y cordiales saludos y FUERZA para lidiar con estos mafiosos autodenominados periodistas "ilustres" e "independientes".

5 - giovannih el 27/08/2008

lo lamento mucho señor.
es hora de que este peronismo nefasto que nos llevo a la ruina cultural, educativa y de toda forma posible se extinga.
esta claro que clarin, tn y canal 13 fueron muy parciales, como lo fueron con De la rua, engañados por el golpe de estado de duhalde y cia; pero sera que deberemos ser hipercriticos, aun con lo que se hace bien (casi nada) para sacar a toda esta basura politica y darle lugar a gente seria y competente como Macri.

6 - andre_laplume el 11/04/2010

Sr. Bialik, sus notas siempre fueron de interés. Los temas, el sesgo anticipatorio como en este caso, lo convierten en imprescindible.
Lo felicito por esta nota impecable que nos envía. andre, laplume. Lamento su ausencia en las páginas de IgooH.

7 - carlygom el 11/04/2010

Lástima que estos casos sean aislados, porque los periodistas son laburantes y no pueden salir a quejarse sin correr el riesgo de ser horriblemente castigados como Díaz, o echados vilmente y perdiendo su trabajo quien sabe si no de por vida como él relata. Salir de un medio tan poderoso puede querer decir abandonar la profesión para siempre, y sólo los número uno vuelven a conseguir laburo.
Y no agreguemos leña al fuego del Grupo Clarín, porque esto puede pasar (y pasa) en muchas otras de las grandes empresas en las que seguirás laburando siempre y cuando escribas como le gusta al dueño. Y si no lo hacés... ya sabés lo que te va a pasar.

Mi solidaridad total con Díaz.

8 - alita el 11/04/2010

También me solidarizo con Claudio Díaz.


Por Marcos Cittadini
La historia de Clarín es también la de los derechos vulnerados de sus trabajadores. Miradas al Sur se propuso un breve recorrido por sus distintos medios para revelar sus pésimas condiciones laborales y gremiales. Algo importante para entender por qué es tan difícil encontrar voces explícitas de disenso dentro del grupo. En ninguno de los medios más importantes de la corporación –Clarín, TN y Canal 13 o Radio Mitre– existe una comisión interna reconocida por la empresa. El periodista y abogado Pablo Llonto denuncia que hay una matriz de persecución gremial llevada a cabo por todos los gerentes de Personal del Grupo: “Nada cambió. Mi despido ocurrido hace 19 años es igual al sufrido por los delegados de TN en 2008”. Cabe consignar que Llonto era periodista de la sección Deportes en 1991 y delegado gremial. La legislación prohíbe echar un delegado pero el grupo lo hizo. Llonto siguió con su labor gremial desde afuera de la empresa –donde no lo dejaban entrar– y sus compañeros lo reeligieron aunque Clarín mantuviera su decisión de no reconocerlo.

Ricardo Junghans, uno de los editores echados de Artear por presentarse a elecciones en 2008 en TN, explica que “muchas veces se juzga a los compañeros por no tomar actitudes más combativas, pero hay que estar en los zapatos de un empleado del multimedio. Es muy difícil ejercer la profesión con dignidad cuando te filman, te ponen micrófonos y llenan los pasillos de personal de seguridad”.

Una solución argentina para los problemas. Tal como Llonto relata, la situación no es nueva en Clarín: “Cuando entré a los 17 años, me encontré con una historia de persecución al sindicalismo dentro de la empresa que creí que podríamos cambiar. Sin embargo, lo que hubo fue más hostigamiento. En el diario se ha expulsado en forma sistemática a los integrantes de las distintas comisiones internas. Sucedió en los ’60, en el ’76, en el ’82 y en 1991, cuando me echaron a mí. De hecho, en noviembre van a cumplirse diez años sin representación gremial”.

En 2000, una asamblea de trabajadores desplazó a la comisión interna por considerarla “funcional a los intereses de los dueños”. Un total de 565 personas tuvieron que votar en una combi, porque la empresa no autorizó a hacerlo dentro de las instalaciones. Los nuevos delegados –encabezados por la recordada Ana Ale y por Olga Viglieca– nunca fueron recibidos por las autoridades. Las demandas incluían la reducción de las jornadas de nueve y diez horas a las seis que marca el convenio colectivo, la efectivización de los colaboradores y los contratados, el cese de despidos y de la discriminación sufrida por embarazadas y madres en lactancia.

Como respuesta, la patronal dejó en la calle a 117 trabajadores, incluidos los diez integrantes de la comisión interna. La policía reprimió a quienes se manifestaron frente al diario, mientras fletaban camionetas con vidrios polarizados para que ingresaran los que no se plegaban a la medida.

Pasaron las grullas. La política de recursos humanos del grupo dio sus resultados. Quienes quedaron efectivos y quienes aspiran a trabajar en las empresas de Clarín saben que deben aceptar la precarización o, lisa y llanamente, el avasallamiento a los derechos laborales. El resultado es que, en la actualidad, la posibilidad de elegir representaciones gremiales es nula. Cada periodista debe negociar sus condiciones de trabajo con su jefe inmediato y en forma individual. En cuanto a los salarios, las empresas los fijan en base a dos parámetros. Por un lado, el porcentaje que consigue el gremio de los gráficos –que sí tiene comisión interna– y por otro los aumentos que otorga su socio en Papel Prensa y Cimeco, La Nación.

Un tema aparte es el de los pasantes, aquellos estudiantes universitarios que realizan tareas periodísticas como si fueran profesionales. Ellos cobran mil pesos al mes. Formalmente firman por 20 horas semanales pero los hacen trabajar muchas más horas sin que quede registrado. La promesa es que sus jefes los tendrán en cuenta para el futuro. Los pasantes escriben los suplementos zonales, guiados por redactores de más experiencia que, en la mayoría de los casos, son enviados a esa tarea como si fueran a Siberia. Van “congelados” de Política o Sociedad porque no hacen lo que mandan sus jefes o no comulgan con la línea editorial.

Los pasantes también se ocupan de secciones como Cartelera o la Página del Vecino (donde se publican reclamos por baches, calles rotas o luminarias que no andan). Parece perverso que los empleados peor remunerados del diario sean los que realizan las llamadas “notas de consumo”, publicidades encubiertas en las que se entrevista anunciantes para que promocionen sus productos. Según un pasante consultado por Miradas al Sur que por supuesto pidió reserva de identidad, “en los Zonales también siguen la línea que se baja de arriba. Si hay que darle manija a la inseguridad, se le da, o a la inflación, también, siempre enfocada desde el punto de vista de lo que le pasa al vecino”.

Estar cerca es muy bueno. Estar dentro no. En junio de 2008, integrantes de los noticieros de Canal 13 y TN decidieron organizarse sindicalmente preocupados por el despido de cinco compañeros y por el incumplimiento del Convenio de Prensa y el Estatuto del Periodista.

Fue entonces que Artear cambió su gerente de Recursos Humanos y nombró a un “duro”. Ángel Franco Cosentino fue el responsable de las purgas masivas en el mismo canal en los noventa. Cosentino es un ajustador especializado, ya que hizo el trabajo sucio en América TV y Canal 9 en la última década.

Cosentino agravó la política de expulsiones selectivas con el propósito de abortar la incipiente organización. Durante el segundo semestre de 2008, echó –sin causa– a no menos de 15 trabajadores. Entre ellos a Ricardo Junghans y Marcelo Moreira por presentarse como candidatos en las elecciones de diciembre, que finalmente se realizaron con la participación de 105 trabajadores de los noticieros de Canal 13 y TN.

La sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo resolvió la reincorporación de los delegados Moreira y Junghans, al establecer que la razón de su cesantía fue la militancia sindical.

Sin embargo, el Grupo Clarín prefiere desconocer la decisión judicial y no conceder en su política de recursos humanos. No los dejan entrar y ni siquiera pagan la multa diaria de 500 pesos que se fijó por esta trasgresión a la ley. “El problema del Grupo es la manera impune con la que construye sus negocios. Ellos se conciben como un Estado paralelo. A más de 30 años del fin de la dictadura, las prácticas siguen siendo las mismas”, asegura Junghans.

Según Moreira, “en el Departamento de Personal los legajos de los empleados agremiados están separados y en la portada se lee Utpba. Están a la vista para que todo el mundo sepa que lo están observando”. Algo parecido le ocurrió a Llonto cuando pudo ver un expediente que una agencia de seguridad privada había confeccionado con el seguimiento de cada trabajador de Clarín: “Figuraban nuestras opiniones políticas, recortes de diario con intervenciones públicas, a qué partidos pertenecíamos... era increíble”.

Las cosas no han mejorado en el canal. Los aumentos son selectivos y se les hacen costosos regalos a quienes no se afiliaron pero se sigue sin pagar horas extras ni feriados. En Personal sólo reciben a aquellos que quieren solucionar sus problemas en forma individual y Cosentino dijo en los pasillos del Ministerio de Trabajo, en medio de una audiencia de conciliación: “Mientras yo esté, no va a haber comisión interna”. La última víctima fue Marcelo Gallo, responsable del arte electrónico del noticiero, a quien echaron hace unos días, poco tiempo después de testificar en un juicio a favor de un compañero despedido.

La política de infundir temor funciona en las pantallas y en los pasillos del informativo. “Mientras se discutía la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, los jefes asustaban a la gente con la amenaza de que si se aprobaba se iban a quedar sin empleo, pero Artear es una de las compañías de televisión que más profesionales ha dejado afuera. Cuando compró canales del interior y los forzó a reproducir lo que se hacía en Buenos Aires, eliminó fuentes de trabajo”, afirma Moreira. Lo mismo ocurre con La Voz del Interior de Córdoba y Los Andes de Mendoza, cuyos contenidos nacionales son escritos desde una oficina en Buenos Aires, la Comercializadora de Medios del Interior en la que los colegas padecen peores condiciones que en las redacciones provinciales.

Imagen de radio. En Mitre los representantes de los periodistas fueron desplazados con la privatización menemista. Sólo hay delegados de los técnicos y de los locutores y a partir de su reclamo se fija el porcentaje de aumento que reciben los demás. Hace unos años, los cronistas consiguieron la reducción de la jornada laboral a lo que marca la ley, seis horas, pero a expensas de soportar presiones y tolerar el congelamiento salarial.

Un dato no muy conocido es que en la emisora que más se fustiga a Cristina Kirchner sus trabajadores reciben parte de su salario gracias al Gobierno. Tanto Mitre como Radio 10 están adheridas al programa de Recuperación Productiva (RePro) que brinda a los empleados una suma fija mensual destinada a completar el sueldo mediante el pago directo por Anses. Los periodistas de la radio que más criticó la nacionalización de los ahorros de los jubilados cobran todos los meses el dinero del RePro en el Banco Ciudad de Larrea y Rivadavia.
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9 - tony el 12/04/2010

Menos mal que te fuiste, uno menos.
Ciao

10 - domine el 13/04/2010

YO TAMBIEN SOY PERIODISTA, TRABAJE EN NOTICIAS EN TV POR CABLE, EN LOMAS DE ZAMORA (VVC y VISION 2000) HASTA QUE LO COMPRO EL GRUPO,EN 2 MESES ME DI CUENTA DE LO QUE SON Y RENUNCIE, ESTO SUCEDIO EN 1994,SOY PERONISTA Y COMO COMPAÑERO TE FELICITO Y QUEDO A TUS ORDENES. DANIEL DOMINE

11 - alita el 13/04/2010

Charla debate

Claudio Díaz presenta su libro "Diario de guerra" Clarín, "el gran diario argentino"

Viernes 16 de abril de 2010
19:30 hs.

Centro Cultural Enrique Santos Discépolo

Bartolomé Mitre 2815
4º piso - 403
Teléfono 4-865-6929

www.discepolo.org.ar

12 - tontuelo el 14/04/2010

¿Habrá que desconfiar de Biassatti? Tan serio él.

13 - alita el 15/04/2010

13-04-2010 / Así lo expresó el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Sergio Caletti, en relación a los intereses de los mass media en la Argentina. “Muchos sentimos cansancio y hartazgo de la exageración sistemáticamente reiterativa”, apuntó el académico.

El decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Sergio Caletti, aseguró que los grandes medios de comunicación de la Argentina practican "una exageración sitemática reiterativa" que genera "cansancio y hartazgo".

En radio Continental, el académico sostuvo: "Es abrumador y desbordante el antikirchnerismo de los medios”. Ante ello, Caletti destacó la función del programa "6,7,8" que se emite a diario por la Televisión Pública: "No tiene grandes personalidades pero se convierte en el emblema de lo distinto, de lo que denuncia este carácter desmesurado del tono que adquieren los grandes medios".

"Viene a ser el antidoto. Mucha gente sin pensarlo concientemente advierte que realmente el panorama que plantean los grandes medios deja de tener que ver con la realidad, y el intento de mostrar eso con simplesa genera un “hit”", aseguró el decano en referencia al programa que conduce Luciano Galende y que integran como panelistas Orlando Barone, Sandra Russo, Carla Czudnowsky, Carlos Barragán y Cabito Masa Alcántara.

Caletti insistió en la mirada diferente que aporta "6,7,8" a la televisión argentina: "Se apoya en lo que todos sabemos que pasa del otro lado. Tiene el valor de una denuncia y un llamado de atención. Cumple el papel de fresco porque abre una ventana distinta".

14 - lilimos el 28/04/2010

Bien!!! La gente como vos devuelve las esperanzas en el periodismo. Toda mi solidaridad.

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Claudio Díaz: "Por qué renuncié a Clarín"

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