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Igooh | Política y economía
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carlygom | 13/09/2009 | 17:01 hs

Democracia a la argentina

Fuera de lo discursivo fácil, a los argentinos nos cuesta ser democráticos. Somos latinos y, como tales, queremos imponer nuestra idea, opinión o deseo. Y así funciona también la política.

Tags: poder, democracia, politicos, carlygom
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       5 comentarios

Una imagen que vale más que mil palabras...

¿Hay, hubo, habrá democracia en la Argentina? Mejor dicho: esto que practicamos en la vida diaria, en las instituciones y/o organizaciones, en las estructuras de gobierno que coexisten bajo distintas banderas, de punta a punta del país: ¿es democracia? ¿O es –apenas- la única manera que tenemos los nativos de vivir un gobierno entre todos? Y cuando me refiero a instituciones abarco todas las que se imaginen: clubes, consorcios, empresas privadas, familia, iglesias o estamentos corporativos de diversa laya...

Si miramos para atrás y pensamos en un concepto genérico del término democracia, no pareciera que la hubiera habido vez alguna entre nosotros.

Pienso que ni en los hechos ni en los dichos somos democráticos, de la manera en que suele llegar a practicarse en otros lugares del mundo, en los cuales se organizan las cosas de manera tal de encontrar una “media” gobernable a partir de conciliar distintas formas de pensamiento (si es que esto es real y posible, y cierto lo que se cuenta de que hay lugares en los cuales se toman decisiones con intervención de todos, y alto respeto por las mayorías y las minorías).

Sí lo he visto; en el cine, por ejemplo.

Soy viejo y no me arrepiento

Permítanme citar mi memoria como ejemplo. De chico, a fines de la década de los cuarenta, asistía a un jardín de infantes estatal en un pueblo del interior. Antes de entrar, nos hacían poner en fila y luego de tener que permanecer callados, ordenados y en posición de firmes (teníamos cinco años) entrábamos al salón al son de una marcha militar (Capibarí).

¿Era esto compensado de alguna manera por el ámbito de contención familiar, que pudiera corregir estos excesos educativos del sistema? Me parece que no: en los ambientes familiares latinos el principio rector del vínculo parental nunca se imaginó ni ambicionó como democrático: los adultos “habilitados” se dedicaban a regir la vida del resto de la familia.

Muchos de los “valores” que tuve que –supuestamente- asimilar durante mi educación primaria eran los de la obediencia, la memoria, el orden y la limpieza, la prolijidad, en fin... ninguno que tuviera que ver con la innovación o la creatividad. En el catecismo se encargaban de oscurecer mis conocimientos con ideas que trataran de neutralizar todo lo que se suponía salvaje en mi constitución (en realidad sólo humana).

En el secundario (también estatal) al que nunca debía olvidar asistir de traje y corbata, me explicaban que los que me educaban realmente eran mis padres, los mismos que aseguraban que me mandaban al colegio para educarme.

En realidad, todas estas organizaciones me estaban preparando para mi ingreso a la “colimba”, que era el lugar en donde me irían a entrenar para matar enemigos, siempre –por supuesto que- en defensa frente a los que “nos atacaran”. Y finalizara en el ejercicio de alguna profesión que prolongara y mantuviera tal establishment, y en la constitución de la propia familia para contribuir con la provisión de nuevos integrantes que colaboraran con el eterno ciclo de mantener el statu quo.

¿Estaremos a tiempo de arribar a una democracia?

¿Como llegar a ser legítimamente democráticos, con semejante formación (o deformación) de la propia conciencia?

Me vienen a la memoria cientos de hechos vividos en esta penosa realidad nacional que le tocara presenciar a nuestra generación: desde el famoso editorial de Mariano Grondona dando la bienvenida al Caudillo que finalmente se encontraba con su pueblo (sic) –Juan Carlos Onganía, autorreconocido enviado de Dios- hasta la reunión de dos autorreferenciados demócratas como Alfonsín y Menem en el Pacto de Olivos. Y ni hablar de otros enviados de Dios...

¿Nunca hubo democracia en Argentina?

Con motivo de las actuales penosas guerras de los medios contra los gobernantes (y no es la primera vez que nos sucede), sería muy interesante dar una vuelta histórica por la función de la prensa en el acontecer nacional. Y por citar un par, recordar la saga de “Crítica” contra el gobierno de Yrigoyen, a las publicaciones de Timerman auspiciada por militares golpistas, o a la actuación “funcional” de TODO el empresariado periodístico durante la última dictadura.

Este es un país en el que, como en cualquier otro, pululan las ideologías. La izquierda se mete en la democracia pero –como leí en un folleto partidario en las últimas elecciones- en realidad acceden a hacerlo para lograr que todo el poder vaya finalmente a los obreros, junto con las fábricas, el capital y los medios. La derecha quiere que vuelva la “mano dura” y que los ricos hagan tranquilos sus negocios. Los autodenominados demócratas que se perciben a sí mismos como “de centro” quieren vivir en paz a cualquier precio: tanto uniformando a los cartoneros como cerrando los boliches bailables a una hora que los decentes consideren lógica.

No me olvidaré nunca del gran resguardador de la democracia (de la Rúa) explicándome por cadena nacional que había decretado el estado de sitio.

Argentinos: apenas si nos toleramos a nosotros mismos

Somos bastante intolerantes del pensamiento, los hábitos y las diferencias ajenas. Tenemos una tendencia marcada a pensar que al otro le fuera fácil abandonarlas y logren finalmente “ser parecidos” a nosotros.

Siempre pensé que los cambios profundos en el tejido social son sólo posibles cuando se dan a través del tiempo y el cambio generacional. Miles de preconceptos que subsistían cuando yo era apenas un niño (y me sonaban absurdos, como ciertos protocolos y formalidades en los hábitos, la vestimenta o el juego social y laboral) dejaron de existir frente a mis propias narices casi sin darme cuenta, y sólo transcurriendo el pasar de los años.

Es posible que corriendo el tiempo seamos más demócratas. Uno de las condiciones va a ser, sin duda, el crecimiento de una generación de políticos un poco menos ambiciosa en pesos y poder personal, y más consciente del papel a jugar en el terreno de su propia realización profesional. Entendiendo la profesión de político como algo valioso no sólo a tal nivel ($+poder).

¿Se acuerdan de la muletilla “que se vayan todos”, que en la crisis del 2001 demostró ser atractiva para exhibir ante la prensa extranjera, a la manera de los grafittis del mayo francés del 68? ¿Qué tal si la reformulamos en una más rotunda y contundente consigna que auspicie algo así como “por el cambio generacional de los políticos y sus vicios, sus manías y sus ansias de poder personal?



Democracia a la argentina fue publicada por carlygom el 13/09/2009 a las 17.01 en Política y economía. Ha sido marcada con los tags poder, democracia, politicos, carlygom y recibido 5 comentarios.

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1 - El_Concigliere el 13/09/2009

Exacto Carly! tenemos que abolir las instituciones. El servicio militar (ahora optativo, si tenemos que defender el territorio deberemos importar soldados), la escuela (donde los alumnos abogan por un régimen democrático donde ellos puedan elegir los rectores, cuando menos curioso), los empleados abusan de sus derechos (mediante la extorsión) y pretenden/mos disponer los destinos de la empresa que nos contrata y las acciones de sus propietarios (me pregunto porque no ponen/nemos un quiosco y hacemos lo que queremos con el).
Confundimos disciplina con represión, comunismo con distribución del ingreso, democracia con anarquía, libertad con libertinaje. Crecí con educación religiosa y no soy sacerdote, crecí entre peronistas y no lo soy, zafe de la colimba y se hacerme la cama...Por ultimo, hablamos de "Democracia" como un concepto supremo e indiscutible (como la tan discutida religión), y para ello miramos al otro lado del charco o del meridiano. Me pregunto, ¿vivimos en Democracia? O las dictaduras solo visten de fajina.

2 - sergiodaniel el 14/09/2009

Estimado Carlygom

El tema es interesante, y da para abrir un debate necesario. Es típico que ante propuestas de debate que intenten acercar posiciones sociales, los más interesados, o sea la misma sociedad, le de la espalda, simplemente porque no desean realmente debatir.
El debate político social requiere de elementos fundamentales:

Ideología – Fundamentación - Exposición coherente - Respeto hacia el disidente

Sobres estos puntos se basa el valor del debate.

Al tema puntual de la democracia, si analizas la historia de la humanidad verás que tal figura política lleva apenas poco más de 200 años de historia cuando transcurrimos más de 5.000 años en distintos estados políticos que definen más claramente como se conduce la humanidad al respecto. (Salvo escuetos e interrumpidos intentos pasados. Además podemos decir que de los 233 años de supuesta democracia, ésta no alcanzó auténticos parámetros que nos permitan jactarnos de que se aplica eficientemente.
Que existan en el mundo algunos pocos países que son los referentes de la democracia, en el caso de que esta aseveración sea correcta, tampoco implica que vivamos en democracia, sino todo lo contrario, la mayor parte de la humanidad sigue sumida en estados de autoritarismo, disfrazados o no, que los subyugan.
Ahora la pregunta que me hago es si durante casi prácticamente toda la historia del hombre, la tiranía, el autoritarismo, la autocracia, y el despotismo, gobernaron la humanidad, ¿Por qué he de pensar que el sistema que las sociedades pretenden como necesario es la democracia?

Las dicotomías sobre las formas de gobierno, las ideologías, los mecanismos y los referentes políticos, son tan antiguas como nuestra misma nacionalidad.
Allá en lo lejos de nuestra incipiente patria, se forjaron dos interpretaciones políticas de nuestra identidad como nación, la extranjerizante y la nacionalista. Ambas, por lo menos en sus orígenes tienen virtudes y defectos. Ambas concebían el futuro como promisorio si se seguían los lineamientos propuestos por cada una de ellas. Ambas fueron receptoras de seguidores y detractores. Ambas nos llevaron a la cruenta guerra civil, una salió victoriosa, otra sigue latente en las venas de muchos argentinos, a la espera de poder resarcir su derrota, buscando asestar el golpe mortal a quienes pretendieron condenarla al olvido. Esas heridas que siguen abiertas están presentes en la actualidad, confundidas en distintas corrientes políticas en distintas manifestaciones, pero aquella vieja guerra civil, nunca terminó pues quienes obtuvieron la victoria con las armas no fueron dignos de su triunfo sino que aprovecharon tal suerte para intentar exterminar a sus vencidos.
Un pacto social deberá incluir ambas corrientes, deberá contemplar a todos los participantes de esta sociedad, mientras el odio profundo entre tales posturas siga siendo el sentimiento que predomine los ánimos de unos y otros, esta deseada democracia no será otra que un disfraz con el que queramos tapar nuestra verdadera necesidad de estar sumidos en el caudillaje o la tiranía.

Saludos Sergio

3 - carlygom el 14/09/2009

Conci: creo que coincidimos en tener pensamientos contradictorios, que son difíciles de explicar y hasta de llegar a plasmar en la práctica, ¿no?
En lo que no coincido contigo es en tu radiografía de la realidad: al menos todavía trato de comprender que los valores cambian aunque yo y mis contemporáneos querramos seguir siendo los mismos.
Sergio: ¡Brillante intervención, nadie podría dejar de aprobar lo que decís! Pero no creo que se trate (ya) de los resabios de un fenómeno tan historicista. El planteo lo traje dos años atrás con mi interpretación acerca de los "brutos voluntariosos", estos políticos que arriban a su "profesión" desde otros orígenes y que terminan comidos por su propio fuego dialéctico (¿viste que los políticos, al final inexorablemente se terminan quemando?) (ver http://www.igooh.com/notas/los-brutos-voluntariosos-2/)
Coincido, sin embargo, en que de la dicotomía que planteás debería surgir un acuerdo en el que el "bien público" primara por sobre los intereses privados de los que quieren siempre sólo aquello que les favorece.
Gracias a los dos por intervenir con ideas tan suculentas y fundamentadas...

4 - flipi el 17/09/2009

Hola amigo. Sería interesante saber que es lo que cada uno entiende por Democracia. No olvidemos que en pleno apogeo del comunismo, Rusia se hacía llamar "República Democrática" De cualquier forma, nos sorprenderíamos de ver que para muchos implica algo más que una forma de que el pueblo gobierne através de sus representantes. Pretenden que su solo ejercicio sea la panacea de todos los dramas y entonces se vuelve idílica y a la vez utópica. Sin embargo ya hace mucho Alfonsín nos enseñó que con la Democracia no se educa ni se come... Hace falta otra cosa que vaya más allá de un sistema correcto de representatividad (y ni siquiera se logró eso). Y allí es donde entran a tallar las ideologías. Creo que la democracia es imprescindible pero que por si sola no soluciona nada. Por otro lado, resulta encantador ver como algunos defenestran el razonamiento ideológico desde una postura también ideológica, pero que al no ser compartida da la impresión de que no tuviera ese rango. El sistema, lo establecido, querido amigo, es un gran absorbente de intentos. Acaba de absorberse a un presidente negro en la mayor potencia del mundo y se ha absorbido al Che entre las remeras y el marketing. Y a vos te consta que no es que me simpatice uno u otro... Solo quiero destacar que "el hombre", "las sociedades", no están capacitadas para dar ningún gran paso porque están culturalmente sometidos al liberalismo. Que es generador de profundas injusticias, que todos saben que hay que cambiar, pero que a la vez cuenta con mil subterfugios en los que el pseudo revolucionario se pierde. Sobre todo por que los cambios se originan necesariamente (siempre ha sido así) en las clases en ascenso; lo que hoy sería la clase media. Y este posiblemente sea el sector más deteriorado intelectualmente. Los avances tecnológicos tienen a este sector demasiado pendiente en un mercado de consumo constantemente novedoso. Algunos podrían vivir como vegetales con la botellita de suero frente a la compu. Y son más receptivos a lo que se les ordena o sugiere en forma de mail, que al análisis crítico. El mundo cambió mucho, se globalizó, y no hay cambios que puedan darse de manera aislada y sin educación. Abrazo.
flipi.

5 - carlygom el 17/09/2009

Gracias Flipi por tu aporte, que comparto plenamente. No he participado en estructuras gubernamentales, pero si en otro tipo de organizaciones en las cuales he podido ver muy de cerca transformaciones y "borocotizaciones" de gente que pensaba como yo y que hasta era mejor que yo. Esto me ha hecho concluir siempre que la dialéctica del poder es parecida a la del dinero: produce cambios incontrolables en la gente y ellos, los protagonistas, parecieran no notarlos.
Cierto que la democracia no deja de ser una linda utopía, pero es al menos un buen palenque donde rascarse. Los japoneses hablan del "oshin", esa realidad brillante que se mantiene lejos y a la que nunca vamos a poder llegar, pero que nos sirve para mejorar en el vano intento para alcanzarla.
Un abrazo.

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Democracia a la argentina

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