Tachero propone:
No hace falta vivir una vida asquerosa para sentirse oprimido. A diario la rutina nos imprime una serie de "pesos" -referencia no-monetaria- que dificultan el buen andar.
¿Cuáles son las cosas que te oprimen? Dialoguemos.
Nota: cuando empecé a armar esta publicación pensé que no es conveniente tanta pálida. Pero luego comprendí que la cosa no es tan así, que si podemos identificarlas quizá también estemos cometiendo una suerte de exorcismo. Por eso, dialoguemos.