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Thumbnail del usuario: CokeSaba CokeSaba  |  Posteado: 25/11/2008 | 10.37   

Ecologistas imponen cultura del odio en Argentina

Todo el proselitismo ecologista amerita un estudio sociológico sobre odios.

Tags:    politica y economia, sociedad, el mundo, salud

Por Roberto Lapuyade

¿Qué es lo que odiamos?.

Odiamos minas que extraen minerales. No odiamos las minas de carbón ni las canteras que extraen piedras (granitos, calizas, etc.) o cementos o cal, o yacimientos de sal.

Odiamos a los que cortan árboles, pero también odiamos a los que hacen plantaciones. No nos molestan los que arrasan bosques para fabricar carbón, pero sí los que lo hacen para sembrar soja. Por supuesto, odiamos la soja (en todas sus formas), y el maíz transgénico, y la siembra directa. No odiamos el trigo, o el sorgo, el algodón o el girasol.

Odiamos a Botnia, pero no odiamos a ninguna otra papelera del país. Odiamos a los empresarios que tienen perforaciones para regar artificialmente sus cultivos de granos, pero no odiamos a los que utilizan esos sistemas para viñedos o tabacales.

Odiamos a los cazadores furtivos que exterminan yacarés, nutrias y carpinchos, pero mucho mas odiamos a los propietarios de campos que alambran su propiedad para evitar esas depredaciones.

Odiamos a las centrales nucleares, también a las represas hidroeléctricas y, por supuesto, echamos pestes sobre la contaminación de las centrales térmicas a carbón.

 Odiamos a los feed-lots y criaderos de cerdos y pollos, pero no odiamos a los mataderos del conurbano.

Odiamos todos los agroquímicos, insecticidas y fertilizantes que se emplean en la agricultura, y también la explotación de mano de obra barata, pero también odiamos la posibilidad de escasez de alimentos y que puedan elevarlse su precio.

Odiamos que extranjeros compren tierras, pero aplaudimos con las dos manos ante la posibilidad de que extranjeros compren empresas financieras, petroleras, telefónicas, aéreas, eléctricas, marítimas, productoras de alimentos, de tecnología y medicinales.

En mi región hay un fuerte grupo que odia la reactivación del puerto, y la instalación de importantes empresas exportadoras. Y por supuesto, todos adoran el reciclaje y la utilización de rellenos sanitarios, pero odian sus localizaciones, que nunca son suficientemente buenas.

En fin... tengo mas odios en la lista, pero por hoy creo que he odiado demasiado.



Ecologistas imponen cultura del odio en Argentina fue publicada por CokeSaba el 25/11/2008 a las 10.37 en Ecología. Ha sido marcada con los tags politica y economia, sociedad, el mundo, salud y recibido 1 comentarios.

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1 - barometro el 27/11/2008

Fisiología del odio, Jaime Barylko.

(en Noticias extra – 19 de julio de 1994, p. 27)

Cuenta el Talmud que cuando fue destruido el Templo de Jerusalem, gracias a la virtud romana de la guerra, se paseaba sobre los escombros Rabi Akiva, y cantaba y bailaba.

Los alumnos, azorados, creyeron que el sabio había perdido la cordura. Se acercaron y le preguntaron:

-¿A qué viene la alegría en este lugar de tristeza?
-Les diré –respondió el maestro-. Se han cumplido las profecías. Dijeron nuestros profetas que este lugar sería algún día polvo y cenizas, y lo es. También dijeron que habrá un día en que celebremos en este lugar el arribo de la paz universal y del amor de todos los hombres. Me alegro, porque si lo primero se cumplió también lo segundo habrá de cumplirse.

En la historia se sucedió este oleaje de optimismo que se rebela contra cualquier postura derrotista.

No obstante, habrá que cambiar de rumbo o de brújula.

Creíamos –nos hicieron creer, nos hacen creer, insisten en hacernos creer- que el amor es el objetivo del hombre.

Debemos replantear los términos: el objetivo del hombre es educar para desterrar el odio.

Sobre espinas de odio no puede crecer flor amorosa alguna.
Será la flor de la mentira y de la sonrisa que lleva el veneno embozado.

En estos términos va creciendo la sociedad contemporánea: zapateando de progresos tecnológicos y horadada de fulminantes necesidades de odio.

Los hombres no saben vivir sin enemigos. Odiar es su punto de partida y el encaje de las solidaridades y de las éticas y de los amores: tener a quien odiar, suele, lamentablemente, dar sentido a la vida.

Así, sucesivamente, fueron educándose las generaciones. Las naciones crecieron sobre este pilar capital. Las sociedades conocieron el amor fraternal de sus ciudadanos en tiempos de guerra contra nefastos enemigos. El odio unifica. Lo decía Williams James: el mundo moderno deberá encontrar el sucedáneo moral de la guerra.

En Pasteur 633, Buenos Aires, hay un cartel que indica que aún no fue encontrado ese sucedáneo moral.

El odio da sentido a la vida, cuando ésta no tiene otro sentido, salvo el de existir, consumir y morir.

No en vano señalaba Martín Fierro: “los hermanos sean unidos/esa es la ley primera”

Sean; porque no lo son… a menos que los una alguien de afuera, es decir el odio.

¿O se olvidó usted que todas las guerra fueron santas y que las espadas eran bendecidas?

Inclusive nosotros y nuestros hijos y nuestros nonatos nietos seremos todos inducidos a respetar la gran frase muero contento, hemos vencido al enemigo.

Puntaje:


 

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