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fernigrin | 18/08/2011 | 20:17 hs

¿En serio alguien piensa que su vida puede cambiar si le manda un PPS?

Uno de los resultados impensados de los creadores del Power Point: enloquecernos con e-mails supuestamente aleccionadores.

Tags: pps, moralistas
2 votos
       6 comentarios

No me diga que usted no recibió nunca un adefesio como éste...

 

Una de las cosas más molestas de la educación de uno mismo ha sido la percepción del límite, no porque sea evidente sino más bien porque nos lo han inyectado a palos.

¿Quién no se acuerda la manera como aprendimos a conocer que hay cosas que no se deben hacer, pensar, sentir o probar?

Algunas útiles, como “no metas el dedo en el enchufe”, otras imposibles como “no desearás a la mujer de tu prójimo” (¿aún cuando no sepamos si existe tal prójimo?)

De todas maneras en nuestro crecimiento todo eso pesó, y así transcurrimos a veces obedeciendo y a veces no. Falseando nuestro propio sentido empático cuando a la hora de “educar” a nuestros propios hijos nos hemos limitado a repetir –y a veces superar- los molestos mandatos que tanto odiábamos.

Lo que sí podemos asegurar es que, de una u otra manera, todo ha ido conformando ese ser moral personal que todos guardamos muy dentro y que nos lleva a actuar como actuamos.

Lo que no podemos negar es que se nos ha ido forjando así una personalidad prejuiciosa, que según de quién se trate nos configura como alguien molesto en función de las relaciones sociales. Porque es fácil bajar línea cuando se trata de hijos o personal dependiente, pero la cosa se complica cuando los interlocutores son supuestamente iguales a nosotros. Y entonces ahí, habrá que aguantar lo impiadosa que puedan llegar a ser las reacciones. Claro: si hay posibilidad de reaccionar.

Una de las diversiones favoritas de mucha gente -digamos chistosa- era hacer un llamado telefónico onda Tangalanga para tomarle el pelo al interlocutor en base al supuesto anonimato que daba la ausencia de registro posible. Una cuestión hoy casi desaparecida por obra y gracia de una tecnología distinta, que rastrea y te informa cómodamente cualquier llamado en su origen y contenido, tanto inmediato como histórico.

Desde la aparición del e-mail, sin embargo y hasta nuevo aviso, existe la posibilidad de enviar y recibir cantidades fantásticas de mensajes imprevistos y hasta sorprendentes. Como los presuntuosos PPS, esas presentaciones repletas de paisajes y frases convencionales, que pretenden cambiarte la vida con autoayuda no solicitada.

Igual que hacían nuestros padres, maestros, sacerdotes o pastores, políticos y hasta presentadores de tv, este “socialismo” producto de estar enredados gracias a las redes sociales, sistemas de mails y otras lindezas actuales nos han vuelto a recordar las ventajas que traería el “ser buenos, éticos y… en fin… portarnos bien”.

¿Puede haber alguien que todavía no los haya recibido? Con la misma impunidad, estos nuevos tangalangas se te meten en tu computadora para convencerte con su prédica.

Hace poco un amigo me envió un email algo ingenuo en el que osaba recordar que me envía cientos de PPS que él considera buenísimos. Agregó, por suerte, preguntar si no me molestaban. ¡Sí!, le contesté al toque; hace tiempo que no nos vemos pero sigo siendo el mismo gran descreído de  siempre en cualquier tipo de credo o superstición, así que te pido que no insistas más transfiriéndome con tanta facilidad esa enorme cantidad de fórmulas para forzarme a ser aún más feliz de lo que ya soy con mi condición de incrédulo.

Una moda tal vez atada a gente que va ingresando en este curioso mundo de internet, sumada a gente que va aprendiendo todas las “cosas lindas” que puede hacer con el Power Point, un sistema que inventó la gente de Microsoft para facilitar las presentaciones orales de los expositores, y que algunos encontraron divertido para funciones tan contra-natura.

Para esto quedaría una solución anti-sistema: aprender Power Point y cambiar los contenidos aleccionadores por otros catastróficos, con música aberrante y fotos estrambóticas, como venganza. Claro que sería tristísimo comprobar el efecto contrario; que lo no logrado con nosotros si lo consiguiera nuestro trabajo con otros, y todos nuestros amigos se fueran convirtiendo en turros gracias a nuestra prédica…



¿En serio alguien piensa que su vida puede cambiar si le manda un PPS? fue publicada por fernigrin el 18/08/2011 a las 20.17 en Sociedad. Ha sido marcada con los tags pps, moralistas y recibido 6 comentarios.

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1 - kuma el 18/08/2011

Ademas de ser contranatura,estos PPS,tan lindos con paisajitos
y florcitas y odas a los yogures,traen virachos.
kuma

2 - sulemaniye el 18/08/2011

Yo ya me cansé de los pps de ese tipo, así que ni los leo. Los voy acumulando en el correo por si algún día se me da por abrirlos.
Ahora, los que me resultan absolutamente insufribles son las cadenas, con la estampita de San Pirulo, o el mensaje del Dalai Lama (¡como si el Dalai Lama se preocupar en hacer pps para que te ganes 1 millón de dólares!), los de lso niños enfermos hace 25 años, etc. Lo peor es que generalmente los titulan como IMPORTANTE, y entonces los abro. Y ahí pasan sin más trámite a la papelera.

3 - pcazau el 19/08/2011

Hace mucho tiempo, un día un PPS casi me hizo llorar, y hasta llegué a pensar que tal sigla significaba “Para Personas Sensibles”, pero poco a poco fui descubriendo que muchos de ellos no eran más que autoayuda audiovisual, recetas infalibles para ser feliz y hasta increíbles amenazas acerca de que mi vida se convertiría en un infierno si no reenviaba el mensaje a por lo menos diez amigos.
A pesar de que alguna que otra frasecita me dejaba pensando, y que alguno que otro los enviaba de buena fe, muy pronto y ya hace mucho tiempo decidí eliminarlos sin leerlos, no sólo porque eran más de lo mismo sino porque podrían contener malware y virus de toda calaña, y porque solían –y suelen- no ser más que una cadena destinada a recolectar direcciones de correo electrónico para luego venderlas a los spameros.

4 - fernigrin el 19/08/2011

Yo creo que los que lo hacen rozan el autismo: poco les importa si a la gente les interesa o no, ellos "cumplen" diseminando esos mensajes. Y, de paso, practican todo lo que aprendieron con el Power Point, imaginando que el mundo se maravilla con su realización.
Lo lamentable es que esto se extiende: hoy es posible hacer productos audiovisuales muy fácilmente, con fotos, videos y música, algo que antes era un arte caro y para el cual había que disponer de tecnología compleja, cara o de difícil acceso.
La facilidad del e-mail o las redes sociales, sumada a estos engendros es una combinación letal.
Una década y media después de los primeros mails, cualquiera ha sido saturado de mensajes no solicitados. Mi hija se queja de tener cientos de ofertas de Viagra o propuestas de agrandar un pene del que carece, mi mujer ya no sabe cómo desprenderse de las crípticas invitaciones de un santón que la quiere encaminar por alguna buena senda, mi hermano no sabe inglés y no puede detener ya las invitaciones reiteradas de las viudas que desean hacerlo millonario en euros de su perdido marido africano.
Y encima yo recibo esos interminables PPS con horrible música de fondo que me impele a alcanzar mejor vida.
Pero hay algo todavía peor: sospecho que todos los envíos están originados en nuestros mejores amigos, que quieren ¿ayudarnos?

5 - sradecazau el 20/08/2011

Yo tengo pps guardados que me hizo Pablo y, por supuesto, me han hecho llorar por el amor que les puso, la música, etc. Me enseñó a hacerlos y les hice a mis hijos como distracción. Pero todo queda en familia. Ahora, me revientan esos que dicen: si no mandás esto en 10 minutos a 20 de tus contactos (cuando no piden más), recibirás una maldición, jajaaaa... como los otros que dicen que si los mandás, en menos de 10 minutos recibirás una excelente noticia o dinero en efectivo, etc. Y como dice kuma, pueden tener virus, hay que fijarse bien la fuente y que lleguen CCO.... Así y todo no son confiables y andan dando la vuelta al mundo, la mayoría con millones de direcciones a la vista. Recibí repetidos en cantidades y de diferentes personas que no se conocen entre ellas.
Buena la nota.
Saludos.
Marita

6 - kuma el 20/08/2011

Ojo, a veces la pegan,como cuando mandan las frases del irónico
y admirado Oscar Wilde.
kuma

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