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Malambo | 15/05/2007 | 23:55 hs

Estar mejor sin Freud

Llegó a la Argentina El libro negro del psicoanálisis.

Tags: crítica, freud, psicoanálisis, pseudociencia, libro negro del psicoanálisis
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       4 comentarios
Tal vez en otros lugares pueda pasar desapercibido, pero en Argentina es imposible que no haga el ruido de mil bombas. El libro negro del psicoanálisis llegó a las librerías del país más psicoanalizado del mundo y la resistencia psicoanalítica no se hizo esperar. Ahí están, con sus críticas ad hominem, respuestas irrelevantes y acusaciones espejo; ahí están, sublevados contra la razón blandiendo interpretaciones cual espadas yoicas dispuestas a partir el cráneo de los osados críticos; ahí quedan, sin contestar jamás ninguna de innúmeras acusaciones.

libro negrobEl libro negro del psicoanálisis: vivir, pensar y estar mejor sin Freud,
Catherine Meyer (dir.)
1ª ed. - Buenos Aires: Sudamericana, 2007.

656p.; 24x17 cm (Ensayo)

Trad.: Sergio Javier Di Nucci
ISBN 950-07-2796-9

El libro negro del psicoanálisis, vivir, pensar y estar mejor sin Freud es un libro de 656 páginas que recopila artículos, ensayos, entrevistas y opiniones sobre el desarrollo histórico de esta disciplina. Concurren cuarenta autores de diez nacionalidades entre los que reconozco a Jacques Van Rillaer, psicoanalista "desconvertido" famoso por haber apaleado ya a esta pseudociencia en Las ilusiones del psicoanálisis.

Debo confesar que cuando escuché la propaganda en la radio, mi primera Fantasía fue conseguir el libro para divertirme a costa de los psicoanalistas. Pensé que sería uno de esos libros en los que uno puede encontrar argumentos fulminantes para echárselo en la cara al Otro por puro Narcisismo. No me sentí defraudado, algo de eso tiene. Pero la recopilación es bastante más que una lista de mofas, se trata de un libro de historia del psicoanálisis en las antípodas de los panegíricos al uso.

El psicoanálisis nació en 1889 y desde el principio estuvo dominado por el embuste; Sigmund Freud no fue un héroe ni un revolucionario, sino un mentiroso neurótico. Tal es la sensación que me va quedando a medida que pasan las páginas. Siempre había tenido a Freud por un avispado burgués que supo obtener buenos dividendos de sus delirios, pero desde las primeras hojas me entero que la popularidad no llegó de forma tan sutil ni romántica: junto con Josef Breuer mintieron en la efectividad de la base del tratamiento psicoanalítico y desde entonces la mentira y el engaño, de una forma u otra, siempre estuvieron presentes.

Primero Breuer mal diagnosticó histeria a Berta Pappenheim (la señorita Anna O.) quien en realidad sufría una meningitis tuberculosa; luego ambos, Breuer y Freud, aseguraron en público que el método catártico o talking cure empleado por Breuer para tratarla producía "éxitos terapéuticos imposibles de obtener por otros medios". Lo afirmaron habiendo aplicado la técnica una sola vez y sabiendo que la paciente había tenido recaídas y que habían tenido que hospitalizarla a causa de la misma "histeria" por la que Breuer la había dado de alta. Así nació el psicoanálisis: hijo de un error de diagnóstico y de un embuste.

Otro detalle que me llamó la atención fue el sistema piramidal que se inventó Freud para usufructuar su renombre. Cuando el psicoanálisis empezó a propagarse, cada vez más gente se dedicó a realizar interpretaciones por doquier. Quien quiera que haya leído algún texto de psicoanálisis sabe que la disciplina es fácil de entender y que no hace falta tener conocimientos previos de biología ni nada. Por lo tanto, es lógico que cualquier gandul haya querido sacar provecho del negocio en ciernes. Freud se dio cuenta del lucro cesante y de inmediato desautorizó a los interpretadores no homologados. Pero el negocio no estuvo en la desautorización sino en la estrategia del "análisis didáctico". En el análisis didáctico un psicoanalista se somete a la terapia guiada por otro psicoanalista. Freud sólo autorizaba las interpretaciones de quienes realizaban análisis didáctico con él o con alguno de sus fieles discípulos. Un genio de las finanzas el tipo.

Un capítulo notable es el de los mecanismos de defensa de los freudianos. En él, Van Rillaer analiza un manojo de argumentos que utilizan los freudianos tanto contra las críticas como contra los críticos del psicoanálisis. En una discusión racional ninguna idea es respetable. Las ideas están para ser puestas en duda, para ser discutidas y comparadas con otras ideas y con datos empíricos. Pero como el psicoanálisis no es una disciplina racional es entendible que los psicoanalistas no actúen de esa forma en los debates y pretendan que "los que critican al psicoanálisis tienen la necesidad de ser curados" o "no leyeron o comprendieron mal los textos fundacionales", o bien critican "por no haber (o haber sido mal) psicoanalizados", o porque "el crítico resiste el inconsciente" o porque "rechaza la idea del determinismo". Al parecer no fui el único que se cruzó con estos argumentos. No es mucho, pero es un consuelo.

El libro negro del psicoanálisis tiene 20 capítulos que Catherine Meyer, directora de edición, agrupó en cinco partes:
  1. La cara oculta de la historia freudiana
  2. ¿Por qué el psicoanálisis tuvo tanto éxito?
  3. El psicoanálisis frente a sus impasses
  4. Las víctimas del psicoanálisis
  5. Hay vida después de Freud

¿El final?


Suele presentarse al psicoanálisis, sobre todo en Argentina, a veces como una ciencia, otras como una terapia y otras como un instrumento de conocimiento en sí mismo. Pero cualquiera sea la exposición siempre lo promocionan como un método de indagación profunda de la psiquis humana: el psicoanálisis cura de verdad, mientras que otras terapias sólo atacan los síntomas es el discurso oficial. Pocas veces se publican resultados desfavorables y cuando lo hacen generalmente culpan al paciente por abandonar la terapia o de no ser capaz de disolver las resistencias. El libro muestra que es más bien al contrario, señala gran cantidad de casos históricos en que el psicoanálisis no sólo no curó sino que llana y lisamente dañó. Se acerca así a la opinión que el propio Lacan tenía de la disciplina. Él afirmó, sin pelos en la lengua, que no se trata más que de una estafa:

Nuestra práctica es una estafa, fanfarronear, hacer pestañear a la gente, deslumbrarla con palabras rebuscadas, es lo que habitualmente llamamos 'rebuscado'. [...] Desde el punto de vista ético, es insostenible nuestra profesión; es por eso que me enferma, porque tengo un superyó como todo el mundo. [...]De lo que se trata es de saber si Freud es, sí o no, un acontecimiento histórico. Yo creo que fracasó en lo que quería hacer. Le pasó como a mí, en poco tiempo a todo el mundo el psicoanálisis le importará un carajo.

Lacan, Le Nouvel Observateur, nº 880, p. 88

Al castillo construido por Freud y sus allegados comenzaron a vérsele fisuras y otras técnicas psicológicas están ayudando a que termine de derrumbarse; hoy la literatura psicoanalítica no supera el 4% de la producción mundial sobre psicología circulante en revistas y artículos; el poder hegemónico del freudismo está menguando en todo el mundo salvo en Francia y Argentina; y las terapias cognitivas y las neurociencias están demostrando mayor efectividad a pesar de las réplicas de psicoanalistas.

Es posible que El libro negro del psicoanálisis sirva de algo, pero la cuesta de la soberbia es empinada. En esta noche medieval llena de semidioses y epopeyas, la confusión es tan grande y la oscuridad tan profunda que la luz, aunque sea de una vela, enceguece y hace doler. Sin embargo, basta insistir y esperar un poco para que la vista se acostumbre al brillo. Entonces, ya con los ojos abiertos y atentos, tal vez sea posible que Argentina vuelva a construir horizontes amplios y evolutivos en los que sea posible exhibir con orgullo saber real, no el de héroes fantásticos. El libro negro tiene un subtítulo: “Vivir, pensar y estar mejor sin Freud”. Que así sea.


Estar mejor sin Freud fue publicada por Malambo el 15/05/2007 a las 23.55 en Cultura. Ha sido marcada con los tags crítica, freud, psicoanálisis, pseudociencia, libro negro del psicoanálisis y recibido 4 comentarios.

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1 - LoboEstepario el 16/05/2007

Me gustaría conocer la opinión de Woody Allen, a pesar de haber dicho que le hizo mejor el Prozac que veinticinco años de psicoanáisis. También me gustaría conocer a alguien a quien el psicoanlaisis haya curado, o al menos, dado de alta. Pero sabiendo que no conoceré respuesta a ninguno de los dos interrogantes, ¡QUE ASI SEA!

2 - lecram el 06/09/2007

que tal, bueno mi comenterio es sobre lo siguiente, creo que el psicoanalisis es buena en cierta medida y que la forma de ganarse mas seguidores en argentina no es tachandolo de ineficaz, deseguro eres conductual para hablar de esa forma tan despectiva hacia el padre de la psicologia moderna, hay que tener tantito de humildad y reconocer que sin Freud la psicologia tal vez no tuviese el lugar que ahora tiene, tampoco quiero que se me acuse de humanista, pero amigo mejor ponte a dignificar la corriente que practicas enves de estar abentando tierra, por que al parecer si presentas algunos rasgos limitrofes, cuidate.l

3 - drhouse el 19/09/2007

Leí el libro en cuestión y es una maravilla, sin embargo, esto hace mucho que se sabe. Es curioso como las pruebas del fraude co-existen con los chantas que, obviamente, prefieren dar vuelta la cabeza...
Dudo que a ese estafador le debamos nada. Como escritor de ciencia ficción recibió, y merecidamente, sí, el premio Goethe.
Pero como científico es un fraude que hace mucho está demostrado.
Su ámbito es la literatura de ficción y allí debe ser reverenciado porque nos hizo creer el cuento.
Hay enormidad de pruebas de que falseó todos los resultados para concluir que hubo éxito allí donde en realidad hubo daño gracias a su intervención.
Las pruebas están pero el psicoanálisis es una secta. Y en un país bananero como Argentina proliferan tranquilos, con la frente en alto, que la policía no los persigue... todavía.
Si quieren saber de un estudio muy respetuoso y sincero sobre le psicoanálisis remitanse a esta página del psicobiólogo más importante de Inglaterra.
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/Eysenck/EysenckFreud_01.htm
Toda persona responsable, ética y consciente, debería leerlo.
Saludos.

4 - rijkaard75 el 26/09/2007

Recién hoy me encontré con esta nota. Agradezco a Malambo haberme dado la posibilidad de acceder a las críticas al psicoanálisis, de las que vengo escuchando hace rato.
A mí me parece que el libro se excede en la crítica. De la misma manera que endiosar a Freud y su teoría ha sido muy nocivo para mucha gente, defenestrarlo no es la solución, y es injusto.
Lo que es criticable y ha fallado es la terapia psicoanalítica. Por interminable, porque no cura, porque se queda en la explicación de todos y cada uno de los detalles de la vida del paciente, y su interpretación, sin dar el paso necesario hacia la cura. Concretamente, después de X años de terapia, el paciente tiene perfectamente claro cuáles son sus problemas, pero no sabe cómo resolverlos.
Sin embargo, todo esto no significa que las teorías de Freud no sirvan. Decir que fue un estafador es faltarle el respeto, no sólo a Freud, sino a la gran cantidad de gente que siguió su pensamiento, e intelectuales que aún hoy están influidos por él. Es más, al mismo autor de la nota se le trasluce, en algunas frases, que adhiere a los conceptos freudianos (aunque no quiera, o no se dé cuenta), ya que esos conceptos están presentes todos los días entre nosotros.
Tratar al psicoanálisis de no-científico, es falaz, ya que se podría decir lo mismo de la psicología en general.
Defenestrar a Freud porque ninguno de sus seguidores fue capaz de implementar una terapia psicoanalítica útil para el paciente, es ser injusto con uno de los pensadores más influyentes del siglo pasado.
En definitiva, me parece muy positivo que se cuestione la terapia psicoanalítica, que se deje de endiosar a Freud y de seguir sus teorías como una religión. Pero no me parece bien tratar de destruirlo por completo, y tirar por la borda todo su pensamiento, que podría sernos útil si un día apareciera un pensador que esté a su altura y pueda sacar provecho de algunas de sus teorías.

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