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tehuelche | 24/09/2010 | 18:37 hs

Falleció el filósofo y escritor catalán Raimon Panikkar

Fue investido Doctor Honoris Causa por la Universitat de Girona en 2008.

Tags: panikkar, religión, filosofía, cultura, diálogo, ecumenismo, verdad
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Publicó más de ochenta libros en los que defendió siempre el diálogo entre personas y religiones.

FIGURA DE LA TOLERANCIA

EL FILÓSOFO DE LAS TRES RELIGIONES

Muere el filósofo y escritor Raimon Panikkar a los 91 años

De padre hindú y madre catalana y católica, Panikkar nació en Barcelona el 1918 y fue ordenado sacerdote en 1946

Josep Massot | Barcelona  | 27/08/2010|

Ayer falleció a media tarde en su casa del pueblo barcelonés de Tavertet el escritor y filósofo Raimon Panikkar a los 91 años de edad, según informó la Fundación Vivarium que él presidía. 

Nació en Barcelona en 1918, hijo de un industrial indio y de madre catalana. Panikkar es un título nobiliario del sur de India y Raimon utilizaba el nombre indio, mientras su hermano Salvador, también filósofo, optó por el más castellano Pániker. Ligado en los últimos años a la ciudad que le vio nacer, su figura humana e intelectual dejó una indudable impronta, tal como recordó ayer el alcalde la Ciudad Condal, Jordi hereu, quien afirmó que el fallecido hizo del diálogo "la esencia de su vida y la manera de relacionarse con los otros".

Ordenado sacerdote en 1946, a lo largo de su vida Panikkar publicó más de ochenta libros en los que defendió siempre el diálogo entre personas y religiones. Las diferentes religiones de sus padres, así como el hecho de haber vivido también en Roma, Estados Unidos y la India, favorecieron su mensaje tolerante y su defensa de la paz y el consenso. Enamorado de la India, nunca perdió el contacto con el país asiático desde que en 1955 lo visitase por primera vez. "Me fui cristiano, me descubrí hindú y vuelvo budista, sin haber dejado de ser cristiano", solía decir el filósofo en una aplicación práctica de su defensa de la convivencia entre religiones.

Doctor en Filosofía, Química y Teología (Roma), enseñó en las universidades de Madrid, Montreal, Varanasi, Bangalore y Santa Barbara. Después de su ordenamiento, entró en el Opus Dei, aunque después lo abandonara. Después de su estancia en la India, marchó a Latinoamérica para impartir cursos sobre filosofía y religiones de India. Su periplo prosiguió en Roma, donde fue nombrado "Libero" docente, y Harvard, donde en 1966 fue nombrado profesor de la Harvard Divinity School, pasando 20 años a caballo entre los Estados Unidos e India. Entre 1971 y 1978 impartió clases de estudios religiosos en la Universidad de California, que más tarde creó un galardón con su nombre con el que cada año se premia al mejor estudiante en filosofía de las religiones. En 1987 volvió a Catalunya y se instaló en Tavertet, donde ha permanecido hasta su muerte.

Nunca quiso confirmar que fuera corresponsal y consejero del papa Ratzinger. Entre sus complicidades, destaca su amistad con Jürgen Habermas y Hans Küng. 

La labor de Panikkar fue reconocida, entre otros, con el Premio Español de Literatura en 1961 y con la Creu de Sant Jordi de la Generalitat en 1999. Asimismo, el Ayuntamiento barcelonés le concedió en marzo de 2009 la Medalla d'Or al Mèrit Cultural durante la clausura del programa Barcelona Diàleg Intercultural. Su trabajo fue galardonado también en el extranjero: el año 2000 recibió el título de 'Chevalier des Arts et des Letres' de manos del Gobierno francés, y en 2001 fue el Gobierno italiano quien le otorgó la Medalla de la Presidencia de la Republica Italiana. 

Autor de 80 libros, Panikkar ostentaba la presidencia de la organización no gubernamental Inodep (París), del Center for Crosscultural Religious Studies (California), fundador y presidente de Vivarium, una fundación dedicada a promover el diálogo intercultural, del Centre d"Estudis Interculturals de Catalunya, de la Sociedad Española de las Religiones (Madrid), y era miembro del Institut Internacional de Philosophie (París) y del Tribunal Permanente de Pueblos (Roma), entre otras organizaciones.

Entre sus publicaciones cabe destacar: "Invisible Harmony" (1955); "Il "daimon" delle politica" (1955); "The Vedic Experience" (1977); "The Intra-religious Dialogue" (1978) y "Myth, Faith an the Hermeneutics" (1979); "Der Wahrheit eine Wohnung bereiten" (1991). En castellano ha publicado, entre otras, "La trinidad y la experiencia religiosa" (1989); "El Cristo desconocido del hinduismo" (1994), "Ecosofía" (1994), "El silencio de Buddha. Una introducción al ateísmo religioso" (1996), "La experiencia trantropocósmica". "Filosofía y Mística". "Invitación a la Sabiduría"."La plenitud del hombre". "Elogío a la sencillez" (1993) o "La experiencia religiosa de la India" (1997).



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1 - Tehuelche el 24/09/2010


Raimon Panikkar, filósofo místico del Tercer Milenio
Sintetiza el diálogo entre Cristianismo, hinduísmo y budismo

El 26 de agosto pasado, en su retiro de Tavertet (Pirineo catalán), fallecía Raimon Panikkar, reconocidamente uno de los filósofos de la religión más importantes del siglo XX y lo que va del XXI. La interculturalidad la llevaba Panikkar literalmente en la sangre, siendo como era hijo de padre hindú y madre catalana católica. Su allegados vivos son, por lo demás, un poco como él, pese a algunas diferencias de criterio que tampoco hay que exagerar: su hermano menor, Salvador Pániker, y su sobrino Agustín dirigen desde hace años una prestigiosa editorial especializada en temas de búsqueda espiritual y metafísica. Por José Luis San Miguel de Pablos.

La principal peculiaridad de Panikkar consiste en su adhesión plena, según propia confesión continuamente reafirmada, a tres tradiciones religiosas, una del Libro, el cristianismo, y dos ajenas a él, el hinduísmo de raíz védica y upanishádica, y el budismo. Sacerdote católico (sin haber sido, que se sepa, suspendido nunca como tal) y miembro del Opus Dei en su juventud (si bien abandonó voluntariamente dicha institución en los años sesenta), Panikkar conectó en un momento dado con sus raíces paternas y se sumergió en el estudio en profundidad de las bases filosófico-místicas de la espiritualidad del hinduísmo. Las conclusiones, no sólo intelectuales, sino también profundamente vivenciales, a las que llegó son a la vez sorprendentes y muy estimulantes en esta “travesía espiritual del desierto” que es el tiempo presente.

Dado que el presente texto no puede ser excesivamente extenso, y teniendo en cuenta la enorme amplitud de la obra de Panikkar, voy a ceñirme aquí a cuatro aspectos de su pensamiento, de los que los dos primeros son de carácter religioso estricto. Estos son la convergencia de fondo cristianismo-hinduismo (su caballo de batalla principal a nivel íntimo), su trinitarismo, por encima del monoteísmo en el sentido yahveico o coránico del término, su acérrima defensa del diálogo interreligioso sin dar por sentado que se está en posesión de la verdad, y su actitud polémica hacia el cientifismo.

Que no pocas suspicacias hacia la milenaria religiosidad del subcontinente índico no reflejan más que desconocimiento, es algo que a muchos nos salta a la vista desde hace tiempo. Viene a confirmárnoslo la cita del Rig Veda con la que Panikkar encabeza uno de sus numerosísimos libros, en concreto La experiencia filosófica de la India:

En el principio surgió el amor,
el primer germen de la mente.
(RV, X, 129, 4ab)

Religión a la carta

La hondura de la reflexión panikkariana deja poco espacio para ironizar acerca de “las religiosidades a la carta”. No estamos ante ningún intento de sincretismo entre cristianismo e hinduismo, sino ante el descubrimiento de una identidad esencial por detrás de ropajes diferentes. La “religión doble” de Panikkar (dejando aparte el budismo, tercer pie de su trípode) no era vivida por él como un equilibrismo, sino como un asentamiento mental y espiritual sólido y completamente natural. Verdad es que sólo la dimensión experiencial, es decir mística, es capaz de aportar una tal solidez y naturalidad. Y en este sentido, yo diría que se puede definir a Raimon Panikkar como un místico que consiguió algo tenido hasta ahora por imposible: poner en palabras perfectamente inteligibles, si no el núcleo -el en-sí- de la experiencia mística, sí aspectos sustanciales de sus condiciones de posibilidad, y algunas de sus características esenciales. Una de las cuales es su transculturalidad, que excluye de raíz todo enmarque dogmático.

La no-categorización estanca es una de las principales condiciones de posibilidad de la experiencia del conocimiento-comunión, modo último de religación que trasciende el simple saber. Negativa panikkariana, pues, a considerar absolutas separaciones tales como las de Filosofía y Teología, amor y conocimiento, sujeto y objeto… ¿Cómo encaja esta postura con la nítida sistemática, eminentemente racional, que encontramos en las obras de Panikkar? La explicación surge al integrar otro de los conceptos clave del filósofo: no hay un solo estado de consciencia sino muchos, también en el plano cognitivo, y reconocer esto es imprescindible para aproximarse a una sabiduría que siempre es más que puro conocimiento racional. Del hinduismo y del budismo extrajo Panikkar, entre tantas otras, esta importantísima noción-herramienta del caminar espiritual: que la consciencia es una, pero sus modos y niveles son múltiples.

El reconocimiento de la esencia amorosa de Lo Divino es, para Panikkar, el factor unificador esencial de las dos grandes religiosidades –más que religiones– de Occidente y Oriente que son el cristianismo y la tradición vedanta o hinduísmo. Frente a esto, las diferencias doctrinales sólo tienen una importancia secundaria. Por supuesto que tales diferencias existen, y él las expone, además, con mucha claridad; pero esas diferencias no dejan de ser mentales, no afectan a la Esencia, que está más allá de lo mental. En este y otros aspectos, Panikkar era –o así es como lo percibo– más oriental que occidental, o sí se quiere más místico que filosófico-teológico: el problema de Occidente y, en su seno, de la Teología dogmática cristiana, es que la pantalla de la categorización racional exclusiva impide “ver” desde otros estados de consciencia, y mantiene un estado permanente de dualización que tiene consecuencias exteriores nefastas: tesis-antítesis, verdad-error, ortodoxia-heterodoxia, fieles-infieles, los nuestros – los otros…

Porque, dicho del modo más sintético, la principal aportación de la tradición vedanta, no sólo a Raimon Panikkar (aunque también, sin duda) sino a cualquiera que se aproxime a ella con mente abierta, es la perspectiva Advaita o no dual. Las dualidades están “aquí”, en nuestra mente y en la materia-energía interpretada por la mente (Maya), pero no en la Realidad Velada que subyace a todos los fenómenos. No más allá de las formalizaciones y de las palabras. No en el Silencio.

El segundo aspecto de la espiritualidad de Panikkar al que quiero referirme es la radicalidad con que reiteradamente ha defendido una concepción trinitaria. Que no es únicamente cristiana, ya que la idea de Trinidad se encuentra también en otras tradiciones religiosas, y muy destacadamente en ese hinduismo que es la segunda de sus tres religiones. Lo más destacable que cabe decir al respecto es que él no consideraba la Trinidad como un misterio exclusivamente interno a la realidad de un Dios separado o “radicalmente otro”, sino como constitutiva de la Realidad toda, comprendida íntegramente en la Divinidad en la que creía. Panikkar era panenteísta indudabelemente, y lo dejó muy claro en, por ejemplo, el Prefacio de su libro La Trinidad. Una experiencia humana primordial:

El panteísmo no es falso por lo que afirma, sino por lo que niega, es un error por defecto y no por exceso.(…) Podemos afirmar ciertamente que todo es divino, pero debemos añadir acto seguido que lo Divino no se agota en ningún todo.

Desde esta idea, Panikkar entendía que lo trino se manifiesta también en el mundo y en cada individuo. Es así como desembocó en su tesis fundamental de una Realidad Cosmoteándrica (o Teoantropocósmica) en la que lo Divino es a la vez sustrato inmanente y trascendencia de las realidades humana y cósmica, a la vez inextricablemente vinculadas. El macro y el microcosmos, lo cosmo-geo-ecológico y lo antropológico, son sustentados y guiados hacia la plenitud por la dimensión divina, por Dios.

¿Qué Dios?

Pero ¿qué Dios? ¿El Dios de Panikkar es “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”? Pienso que no. El cristianismo de Panikkar tenía poco de abrahámico, tal como correspondía a su radical universalismo. Una cita del final del libro Invitación a la sabiduría servirá para poner en claro su pensamiento:

Intentaré presentar mi interpretación de Cristo desde una visión teoantropocósmica, pero no quisiera recomendar de ninguna manera que se tomara como necesariamente representativa de la teología cristiana.(…)

El misterio que está en el principio y estará en el fin; el alfa y el omega a través de lo cual todo entra en el ser; la luz que brilla en todos los seres; la palabra contenida en cada palabra auténtica; la realidad enteramente material, completamente humana y simplemente divina que actúa en todas partes, infinitamente presente allí donde hay realidad; el punto de encuentro en la encrucijada de la realidad donde convergen todos los reinos; aquello de lo que no somos conscientes cuando actuamos, y que sin embargo “está ahí”; aquello que somos –y suponemos ser– y aquello que fuimos; ese símbolo de toda realidad, ese misterio, así lo creo, es Cristo. Si alguien dice que este símbolo es demasiado amplio y universal, le responderé que si se ha eliminado la circuncisión de la carne, ¿por qué no podemos superar la circuncisión de la mente?
Con esta imagen de Cristo no eludo el skandolon de la encarnación y el proceso de la salvación. No ignoro estos hechos, pero tampoco venero a la historia como a un dios, y no limito la realidad a la historia, ni la historia a su línea abrahámica.

Habiéndome referido ya a los aspectos hinduísta y cristiano de la religión triple de Raimon Panikkar, queda en el aire la pregunta de cuál es el papel del budismo en tanto que tercer aspecto de su espiritualidad. Últimamente se tiene tendencia a considerar el budismo como un ateísmo religioso, pero yo no lo veo exactamente así. Es más bien, en mi opinión, una religiosidad a-teológica, una respetuosísima actitud antiteorética frente a lo que, se mire como se mire, jamás podrá ser teorizado. Wittgenstein habló como un budista genuino cuando dijo “de lo que no se puede hablar, mejor callar”. Y las frecuentes referencias budistas a la Nada y al Vacío pueden interpretarse como alusiones a que como, en el fondo, no hay nada que podamos decir ni pensar positivamente con auténtico sentido de lo que en las demás religiones se denomina “Dios”, “nada” o “vacío” es la mejor aproximación posible. Eso, y renunciar a hacer teología. ¿Ateísmo?

De todos modos, la dimensión budista de Panikkar no deja de conectar en alguna medida con el fenómeno bastante nuevo de la espiritualidad atea, que tantísimo puede sorprender –a unos y otros– en un país como el nuestro. Recomiendo encarecidamente la lectura de El alma del ateísmo. Introducción a una espiritualidad sin Dios (Paidós, 2006) del filósofo francés contemporáneo (y no creyente) André Comte-Sponville, a todos los que deseen profundizar en la idea de que “espiritualidad” no implica “teísmo” necesariamente, aunque sí es incompatible con actitudes tales como el nihilismo posmoderno y el materialismo.

El diálogo interreligioso, el auténtico diálogo, era para Panikkar condición necesaria para la paz mundial, que sólo llegará a existir exteriormente si además es interior. Lo cual presupone una revolución espiritual que nos concierne a todos: la de la apertura radical a la escucha del otro, en la búsqueda común de una verdad que nadie posee de antemano. Panikkar subrayaba insistentemente que “dialogar” para tratar simplemente de convencer o “convertir” al interlocutor a una verdad que se está convencido de tener, no es dialogar sino mera pretensión de doblegar e imponer. Por lo demás, Panikkar no creía en ese tipo de verdades, que sólo servirían de coartada para el fundamentalismo, incluso cuando –como sucede a veces– se disfrazan de tolerancia. Llegados a este punto, a más de un lector le rondará la palabra “relativismo”, pero pienso que Raimon Panikkar no tenía nada de relativista. Él creía en la Verdad, de eso no hay duda, pero lo que no creía es que nadie de los que aseguran poder formularla íntegramente, esté en condiciones de hacerlo. “Tu verdad no es mi verdad, y ven conmigo a buscarla…”, que decía Antonio Machado.


Diálogo epifánico

El verdadero diálogo es epifánico. Y para que surja y fructifique es preciso dejar caer las murallas del dogmatismo.

Y llegamos al cuarto aspecto que vamos a tratar, del pensamiento de Panikkar, quizá el más chocante y desde luego el más polémico de todos: su crítica un tanto radical del cientifismo.
Raimón Panikkar era doctor en Ciencias Químicas, entre otras muchas cosas. Así que sabía de lo que hablaba… Y lo que decía, en un mundo en el que la cientificidad es, no nos engañemos, el gran referente veritativo muy por encima de la religión y religiones, no era muy halagüeño para la ciencia “tal como es”.
Lo que, esencialmente, impedía a Panikkar participar de la admiración generalizada hacia la Ciencia Moderna era un diagnóstico que él hacia de ella, y con el que, por supuesto, se puede estar o no de acuerdo. Panikkar definía a la ciencia que, nacida de la revolución galileana llega hasta nuestros días, como una pretensión de conocimiento sin amor.

Parece evidente que Panikkar basaba esta definición en determinados rasgos del método científico, básicamente la petición de dejar de lado toda componente afectiva para alcanzar la objetividad. Y pienso que también en el rechazo cartesiano de la intuición, ligada inextricablemente a dimensiones perceptivas que no son lógico-deductivas y sí precisan de la afectividad –es decir, del amor– para su despliegue. También en una muy concreta praxis, histórica y todavía actual, impulsada por el cientifismo clásico (pero no sólo por él), que es la misma que ha tenido como una de sus consecuencias la multidimensional catástrofe ecológica. Los matices recientes –pienso sobre todo en las derivas cuántica y sistémica– no le parecían suficientes a Panikkar para cambiar su severo diagnóstico, aunque en esto también estaba abierto a la esperanza.

No existen el pensador solitario. Y por mucho que Raimon Panikkar, en su última etapa viviera en un retiro, por supuesto que tampoco lo era. Sus raíces y conexiones eran tan ricas y complejas como la vida misma, a la que siempre quiso servir. Para no volver sobre las ancestrales, señalaré solamente dos: Ramon Llull y Teilhard de Chardin. Su trabajo, no obstante, estaba orientado al presente y al futuro. Porque a estas alturas vamos viendo ya que André Malraux tenía sobrada razón cuando dijo, hace cosa de seis décadas, aquello de “el siglo XXI será espiritual o no será”. Y no nos engañemos, cada época, cada era nueva, tiene necesidad de maestros espirituales. El que escribe está convencido de que Raimon Panikkar ha sido y es uno de ellos.


José Luis San Miguel de Pablos es profesor en la Universidad Comillas, Madrid, y colaborador de la Cátedra CTR

2 - militar el 24/09/2010

Tehuelche:

A ver si soy ilustrativo con un ejemplo. Para arrancar, una evaluación: EXCELENTE POST DADO QUE PINTA MUY BIEN LA NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO Y RECOGIMIENTO POR TAN SENSIBLE PÉRDIDA.

Ahora vayamos a...LA EXPLOTACIÓN Y APROPIACIÓN QUE SE QUIERE HACER DEL PENSAMIENTO DE ESTE FILÓSOFO...CON OTROS FINES.

Todo, absolutamente todo lo elaborado aquí y audazmente-no estoy en condiciones de juzgar si adecuadamente- atribuido a Raimon Panikkar, ES EXTREMADAMENTE COMPLEJO Y CON DETERMINANTE DOMINIO DE LO CONJETURAL.

Tal vez, cabe un reconocimiento al ESFUERZO DEL AUTOR DEL POST, que hizo todas las conexiones posibles para decir previo hacércelo decir elípticamente al propio Raimon, lo que sí, tajantemente se le atribuye a André MALRAUX.

Y...sí, muy original y creativo. Interesante para diseñar junto a otras búsquedas, UNA TESIS en esta materia.

Eso sí, ahora, yendo a la explotación práctica, como orientación concreta para un actuar en un determinado sentido, tengo la sensación equivalente a la de un ingeniero que está diseñando un edificio en base al aprovechamiento de la energía solar, y de pronto es interrumpido en su labor utilitaria por un astrofísico que le dice que dentro de 5000 millones de años, el sol se apagará...en fin...debe ser la cerv eza que me hace decir estas cosas...

3 - hieloseco el 27/09/2010

Si es verdad que la cerveza le hizo decir lo que dijo... ¿no le parece que fue una buena oportunidad para privarnos de su dislate?

Dijo Panikkar: "No me he sentido entre Oriente y Occidente, sino en el medio, en sus versiones hindú/buddhista y cristiana/secular, que han pasado a formar parte de mi universo personal. Respecto a las anécdotas y a las llamadas experiencias religiosas de mi vida, prefiero mantener silencio."

4 - militar el 27/09/2010

¡¿lA VERDAD?!...ME GUSTA LA COSMOVISIÓN DE ESTE VIEJITO...SÍ...INTERESANTE...

Che, hieloseco...¡andate al freezer que te vas a derretir! ...quiero usarte en un jugo de naranja porque mucha cerveza me hace mal...chau

5 - pochito el 03/10/2010


Invitación a la sabiduría (fragmento) Raimon Panikkar

"No puedo escribir sobre mí mismo. En primer lugar, por que no soy capaz. Ni siquiera tengo una lengua propia. En segundo lugar, soy demasiado consciente de que, si lo intentara, el yo acerca del cual escribiría no sería el yo que soy, puesto que soy un sujeto y no un objeto. En tercer lugar, escribir sobre aspiraciones y decisiones es como hacer proyectos. Puede ser interesante para los amigos o para las personas con las que tengo una relación personal, pero su interés se limita a este ámbito. Y sin embargo escribo. No sobre mí mismo, sino que me escribo a mí mismo. Todo aquello que escribo es, al menos, una parte de mi yo. Todo lo que escribo es autobiográfico. Sólo pongo por escrito pensamientos que yo mismo he pensado como palabras. Yo mismo soy aquello que escribo y escribo como alguien que habla. Soy especialmente sensible a dejar que la palabra hable, a permitir que el lenguaje se desarrolle a sí mismo. El yo que también reside en el lenguaje (y que es diferente del ego), habla y se revela a sí mismo en la medida en que dice lo que ha de decir. Por eso el yo no se expresa completamente, y el proceso de devenir lenguaje no se produce automáticamente. El yo tiene necesidad de mí como de un mediador necesario. Soy un elemento activo de esta revelación; gran parte depende de mi transparencia, además de mi atención y otros factores. Recuerdo un ideal: cada párrafo que escribo, cada frase, debería reflejar, en la medida de lo posible, toda mi vida y ser expresión de mi ser. Se debería reconocer mi vida entera en una sola frase, del mismo modo que puede reconstruirse el esqueleto completo de un animal prehistórico a partir de un solo hueso. "

6 - micifuz el 05/10/2010

Panikkar, profeta del pluralismo

Ernesto Ochoa Moreno | Medellín-Colombia | Publicado el 18 de septiembre de 2010

Fui a darle el pésame al padre Nicanor Ochoa, mi tío, por la muerte de Raimon Panikkar, uno de los teólogos actuales que él más quería y de la que me enteré por casualidad. Lo noté serenamente entristecido.

-Sí, hijo. Se murió Panikkar, a la edad de 91 años, el pasado 26 de agosto, en su residencia de Tavertat, en los pirineos catalanes, donde se había afincado desde 1987. Un sacerdote católico, cuya doctrina de libertad y pluralismo y su visión mística de la realidad ha venido a iluminar mi vida ya en estas horas del ocaso. Con el pensamiento filosófico y teológico de Panikkar, a la vuelta de los años, he logrado liberar mi concepción religiosa y mi vivencia cristiana, de los alambrados de la formación escolástica en que me crié como sacerdote, y he descubierto el valor místico del creer.

-A ver, padre, no se me pierda. Empecemos por el principio. ¿Quién era este escritor, del que usted a veces me hablaba y es para mí y para muchos, supongo, un desconocido?

-En Colombia ni siquiera se dio la noticia de su muerte. Si no es porque mi amigo, el padre Elías Manjarrés, quien fue quien me introdujo en su lectura, me lo cuenta, ni yo me hubiera enterado. Creo que fuera de algunos ámbitos clericales, muy reducidos por cierto, o de algunos husmeadores de libros, muy pocos entre nosotros sabían de Panikkar. Y sin embargo era uno de los teólogos y escritores espirituales más densos, más fecundos y más incitadores de la España contemporánea.

-¿Era español, entonces?

-Catalán, por más señas. Hijo de padre hindú y madre catalana. Químico, filósofo y teólogo, había nacido en 1918 en Barcelona. Se ordenó como sacerdote en 1946. Fue miembro del Opus Dei, pero pronto dejó de serlo, pues su espíritu de libertad y la osadía de su pensamiento no eran para aherrojamientos ortodoxos. Después fue profesor en las más famosas universidades del mundo, en un ir y venir sobre todo entre Estados Unidos, España y la India, con su doctrina de la interculturalidad y del diálogo interreligioso.

-Entonces él volvió a la India.

-Si bien recuerdo, fue en 1954 o 55 cuando por primera vez va a la India, y como él lo dijo, "me fui cristiano, me descubrí hindú y vuelvo budista sin haber dejado de ser cristiano". Una frase que resume bien y con la sencillez que lo caracterizaba, la esencia de su pensamiento. No una mezcla de lo hindú con lo europeo, de lo cristiano con lo budista, de lo oriental con lo occidental, sino una integración sincera, sin renuncias ni anatematizaciones, o sea, la acogida amorosa del otro, de la otra religión, de la otra cultura, del Dios de los otros que es el mismo Dios mío.

-Excelente mensaje, padre.

-Un mensaje de tolerancia que propugna el diálogo entre las culturas y las religiones, la defensa de la convivencia y el pluralismo.

-Hábleme, padre, de sus libros.

-Como te dije, yo conocí este maestro espiritual ya tarde en mi vida. Recuerdo, entre sus obras, " El silencio de Buda, una introducción al ateísmo religioso", "Elogio de la sencillez", "De la mística, experiencia plena de vida", "La intuición cosmoteándrica: las tres dimensiones de la realidad ". Publicó más de ochenta libros.

-Un pensador interesante. Tendré que volver, tío, para que me hable más de él.

-Lo que te he dicho es apenas un abrebocas para que te adentres en la aventura de leerlo. Fue un profeta del pluralismo en un mundo lleno de fundamentalismos de todo tipo, en medio de una civilización marcada por la exclusión, la xenofobia, el odio racial y social, por la guerra. Siento orfandad al registrar su fallecimiento.

7 - militar el 05/10/2010

Leer a Sathya Sai Baba; ahí está el rumbo...Miauuuu, buscalo por Google...chauuu

8 - pochito el 20/10/2010

El Rig Veda con el que Panikkar encabeza uno de sus numerosísimos libros, señala en concreto la experiencia filosófica de la India:

En el principio surgió el amor,
el primer germen de la mente.
(RV, X, 129, 4ab)

Religión a la carta

La hondura de la reflexión panikkariana deja poco espacio para ironizar acerca de “las religiosidades a la carta”. No estamos ante ningún intento de sincretismo entre cristianismo e hinduismo, sino ante el descubrimiento de una identidad esencial por detrás de ropajes diferentes. La “religión doble” de Panikkar (dejando aparte el budismo, tercer pie de su trípode) no era vivida por él como un equilibrismo, sino como un asentamiento mental y espiritual sólido y completamente natural. Verdad es que sólo la dimensión experiencial, es decir mística, es capaz de aportar una tal solidez y naturalidad. Y en este sentido, yo diría que se puede definir a Raimon Panikkar como un místico que consiguió algo tenido hasta ahora por imposible: poner en palabras perfectamente inteligibles, si no el núcleo -el en-sí- de la experiencia mística, sí aspectos sustanciales de sus condiciones de posibilidad, y algunas de sus características esenciales. Una de las cuales es su transculturalidad, que excluye de raíz todo enmarque dogmático.

La no-categorización estanca es una de las principales condiciones de posibilidad de la experiencia del conocimiento-comunión, modo último de religación que trasciende el simple saber. Negativa panikkariana, pues, a considerar absolutas separaciones tales como las de Filosofía y Teología, amor y conocimiento, sujeto y objeto… ¿Cómo encaja esta postura con la nítida sistemática, eminentemente racional, que encontramos en las obras de Panikkar? La explicación surge al integrar otro de los conceptos clave del filósofo: no hay un solo estado de consciencia sino muchos, también en el plano cognitivo, y reconocer esto es imprescindible para aproximarse a una sabiduría que siempre es más que puro conocimiento racional. Del hinduismo y del budismo extrajo Panikkar, entre tantas otras, esta importantísima noción-herramienta del caminar espiritual: que la consciencia es una, pero sus modos y niveles son múltiples.

El reconocimiento de la esencia amorosa de Lo Divino es, para Panikkar, el factor unificador esencial de las dos grandes religiosidades –más que religiones– de Occidente y Oriente que son el cristianismo y la tradición vedanta o hinduísmo. Frente a esto, las diferencias doctrinales sólo tienen una importancia secundaria. Por supuesto que tales diferencias existen, y él las expone, además, con mucha claridad; pero esas diferencias no dejan de ser mentales, no afectan a la Esencia, que está más allá de lo mental. En este y otros aspectos, Panikkar era –o así es como lo percibo– más oriental que occidental, o sí se quiere más místico que filosófico-teológico: el problema de Occidente y, en su seno, de la Teología dogmática cristiana, es que la pantalla de la categorización racional exclusiva impide “ver” desde otros estados de consciencia, y mantiene un estado permanente de dualización que tiene consecuencias exteriores nefastas: tesis-antítesis, verdad-error, ortodoxia-heterodoxia, fieles-infieles, los nuestros – los otros…

Porque, dicho del modo más sintético, la principal aportación de la tradición vedanta, no sólo a Raimon Panikkar (aunque también, sin duda) sino a cualquiera que se aproxime a ella con mente abierta, es la perspectiva Advaita o no dual. Las dualidades están “aquí”, en nuestra mente y en la materia-energía interpretada por la mente (Maya), pero no en la Realidad Velada que subyace a todos los fenómenos. No más allá de las formalizaciones y de las palabras. No en el Silencio.

El segundo aspecto de la espiritualidad de Panikkar al que quiero referirme es la radicalidad con que reiteradamente ha defendido una concepción trinitaria. Que no es únicamente cristiana, ya que la idea de Trinidad se encuentra también en otras tradiciones religiosas, y muy destacadamente en ese hinduismo que es la segunda de sus tres religiones. Lo más destacable que cabe decir al respecto es que él no consideraba la Trinidad como un misterio exclusivamente interno a la realidad de un Dios separado o “radicalmente otro”, sino como constitutiva de la Realidad toda, comprendida íntegramente en la Divinidad en la que creía. Panikkar era panenteísta indudabelemente, y lo dejó muy claro en, por ejemplo, el Prefacio de su libro La Trinidad. Una experiencia humana primordial:

El panteísmo no es falso por lo que afirma, sino por lo que niega, es un error por defecto y no por exceso.(…) Podemos afirmar ciertamente que todo es divino, pero debemos añadir acto seguido que lo Divino no se agota en ningún todo.

Desde esta idea, Panikkar entendía que lo trino se manifiesta también en el mundo y en cada individuo. Es así como desembocó en su tesis fundamental de una Realidad Cosmoteándrica (o Teoantropocósmica) en la que lo Divino es a la vez sustrato inmanente y trascendencia de las realidades humana y cósmica, a la vez inextricablemente vinculadas. El macro y el microcosmos, lo cosmo-geo-ecológico y lo antropológico, son sustentados y guiados hacia la plenitud por la dimensión divina, por Dios.

9 - androcles el 02/12/2010

La humanidad marcha rumbo a una clara opción: la espiritualidad evolutiva o el energumenismo bestial. AMBOS EQUIPOS ESTÁN A LA VISTA Y NO SE TRATA DE UN JUEGO, SINO DE UNA LLAMADA DEL DESTINO.

10 - militar el 03/12/2010

...ESPIRITUALIDAD EVOLUTIVA???...JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!...

QUE TAL!!!...PASAME LA TECNICA PARA VER COMO EVOLUCIONA "LO ESPIRITUAL"...ALGUN ESTADIO QUE REMITA A "ANTERIOR-POSTERIOR"...OK? ...AH!!!...TODAVIA NO LLEGARON A ESE DELIRIO???

BUENO...MARCATE TRES RAYAS MAS EN LA SOTANA Y TE VA A SURGIR ALGO...SINO CONSULTA CON LAS CEBRAS...PIONERAS EN ESTAR RAYADAS...ESAS BESTIAS SON MAS QUE SABIAS...OK?

Che...de verdad...ustedes creen en todo eso???...y bue...todo sea por contribuir a la diversidad...despues de todo no joden a nadie y DIVIERTEN BASTANTE con sus ocurrencias...y eso ya de por si es sano...es original...chau

11 - militar el 03/12/2010

...que te parece esta trinidaD?

SOYMACH-SOYHEM-SOYTRA...JAJAJAJAJAJA!!!ORIGINAL...VISTE?...NO ES ESPIRITUAL...ES REAL Y VERIFICABLE...

AHI TENES "LA OPCION"...VOS ELEGIS...JAJAJAJAJAJAJA!

UN POCO DE HUMOR...NO TE ENOJES CURITA...CHAUUUU...

12 - turmalio el 03/12/2010

Si cabe la posibilidad de aumentar el coeficiente intelectual de un individuo, ¿por qué no intentarlo?

Que los humanos somos seres inteligentes (aunque a veces muchos se empeñen en parecer que no) es algo que a todas luces resulta incuestionable. Pero también lo es que pese a ello, tan sólo utilizamos una ínfima parte de todo nuestro potencial cerebral. Bien es cierto que los seres humanos no estamos preparados para utilizar el cien por cien de esa capacidad cerebral, pero... ¿podríamos al menos aumentar la capacidad actual de que disponemos? Parece ser que sí. Marilyn Vos Savant, la persona con el coeficiente intelectual más alto del mundo según el Libro Guinnes De Los Records, y Leonore Fleischer nos presentan en su libro Gimnasia Cerebral algunas claves para conseguir tamaña hazaña: un curso en doce semanas para ejercitar y aumentar, por parte del propio lector, su coeficiente intelectual.

De una forma amena y didáctica, Savant y Fleischer presentan el libro como un manual práctico, directo, que persigue una finalidad concreta: hacernos, si seguimos las pautas que ella misma explica y realiza, más inteligentes y mejorar de forma sustancial nuestro nivel de vida. Así, se intenta concienciar a través de esta obra que al igual que ocurre con el cuerpo, donde el ejercicio físico lo fortalece y lo desarrolla, también ocurre con la mente. Si nosotros fortalecemos y ejercitamos nuestro cerebro a través de pequeños ejercicios, no cabe duda que nuestro desarrollo mental aumentará a proporciones interesantes y nada desdeñables, que nos permitirán abarcar sin miedo y con entereza una visión del mundo y de lo que nos rodea totalmente diferente a la actual: la toma de decisiones, afrontar determinados problemas, abrirnos a nuevas ideas, aumentar la autoestima o incrementar la confianza personal son algunos de los resultados que este libro nos propone mejorar de forma radical.

"Gimnasia Cerebral" no es sólo un libro de autoayuda; es un apoyo a nuestra inteligencia, y sin duda el empujón que quizá muchos necesitásemos para poder afrontar determinadas situaciones con el aplomo que, en ocasiones, no somos capaces de extraer debido a limitaciones que nuestra mente impone. Con la obra de Marilyn Vos Savant y Leonore Fleischer superaremos muchas de esas fronteras a las que, de otra manera, estamos condenados a mantener. Si cabe la posibilidad de aumentar el coeficiente intelectual de un individuo, ¿por qué no intentarlo?

13 - militar el 03/12/2010

...cantico gregoriano de fondo y...

...AAAAAAAMENNNNNNN! Las paz este con vosotros...

anda a practicar lo que aconsejaste TURMALIO...CHAU VIEJITO...

14 - gauderio el 20/01/2011

Raimon Panikkar no es un pensador convencional. Muy al contrario, rompe muchos esquemas, convenciones y prejuicios. Su formación intelectual, entre oriente y occidente, le permite reflejar en su obra un diálogo filosófico constante entre tradiciones, ideologías y creencias diversas. Su solidez en el conocimiento de la tradición filosófica occidental y sus excepcionales conocimientos de las tradiciones filosóficas y espirituales de oriente le confieren unas condiciones y una capacidad para el diálogo interfilosófico e interreligioso absolutamente inhabituales, no sólo entre nosotros sino también en el ámbito internacional. En unos momentos en los que el pensamiento oriental está ganando terreno y adeptos entre nosotros, la figura de Raimon Panikkar se alza con la máxima autoridad de quien es un referente experto, riguroso, profundo. La filosofía, saber abierto constantemente a la reflexión de cuanto es humano, encuentra en Panikkar un pensador original y desacomplejado, porque sabe de qué habla y porque propone relaciones y acepta diferencias que sólo pueden ser expuestas y debatidas por quienes las han vivido y entendido desde el interior de cada tradición. Panikkar, que ha peregrinado tanto, propone el peregrinaje como símbolo de la vida, pero no como la vida misma, porque el peregrinaje debe ser no solamente exterior sino también interior.

De ahí que él acepte la primacía de la praxis, de la vida, de una vida que se despliega en el momento, en cada momento, y que es capaz de encontrar lo universal en lo concreto, en lo particular. «Mi aspiración -ha manifestado- no consiste tanto en defender mi verdad como en vivirla.» Su pensamiento, inspirado en el principio advaiti (ni monista, ni panteísta, ni dualista), propone una visión de la armonía, de la concordia, que quiere descubrir «el invariante humano» sin destruir las diversidades culturales que, a la postre, se dirigen a la realización de la persona, siempre en proceso de creación, de recreación. «Cuanto más nos atrevemos a caminar por nuevos senderos -ha dicho-, más necesitamos estar enraizados en la propia tradición y abiertos a las demás, que nos advierten que no estamos solos y que nos permiten alcanzar una visión más amplia de la realidad.» Por ello el diálogo es tan importante, no el diálogo meramente mecánico o informativo sino el que él llama «diálogo dialógico», que conduce a reconocer las diferencias y también lo que se tiene en común, que encamina finalmente a una fecundación mutua. El diálogo no es un lujo para los humanos sino estrictamente necesario. Y el diálogo interreligioso juega un papel importante. Este diálogo no es entendido por Panikkar como un diálogo abstracto, teórico, un diálogo sobre creencias, sino como el diálogo humano en profundidad, en el que se busca la colaboración del otro para la realización mutua, puesto que la sabiduría consiste en saber escuchar. La religión no es, para Panikkar, un experimento sino una experiencia, no una teoría sino una experiencia de vida, a través de la cual se forma parte, sin preocupación ni ansiedad, de la aventura cósmica. Eso le lleva a plantear, por ejemplo, la noción de «identidad». En una entrevista se le preguntó: «¿Dónde encuentra Vd. su identidad?», y el respondió «Perdiéndola, no buscándola: no queriéndome aferrar a una identidad que aún no está realizada y que no se puede encontrar desde luego en el pasado, porque entonces sería una copia de algo viejo. La vida es riesgo; la aventura es novedad radical; la creación se produce todos los días, algo absolutamente nuevo e imprevisible.»

15 - serenata el 12/12/2012

Dijo Panikkar: "No me he sentido entre Oriente y Occidente, sino en el medio, en sus versiones hindú/buddhista y cristiana/secular, que han pasado a formar parte de mi universo personal. Respecto a las anécdotas y a las llamadas experiencias religiosas de mi vida, prefiero mantener silencio."

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Falleció el filósofo y escritor catalán Raimon Panikkar

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