Se trata de un retiro a medias. Un retiro al fin. “La mano derecha claudicó. Ya no responde, como antaño, a lo que dicta la mente." Con estas palabras Roberto Fontanarrosa, en una carta a los lectores aparecida en la Revista Viva de Clarín, anunció que dejará el dibujo a causa de una afección que debilita progresivamente los músculos.
Así y todo, “el Negro” seguirá escribiendo los textos de sus tiras, mientras que los dibujos correrán por cuenta de dos dibujantes elegidos por él: su amigo y colega Crist se hará cargo de las tiras humorísticas quincenales, mientras que Oscar Salas –de trazo similar al del Rosarino- dibujará al telúrico Inodoro Pereyra.
La decisión de Fontanarrosa genera una angustia inevitable para quienes crecimos leyendo sus tiras y para quienes admiramos su prosa. El tipo dice basta con todo su derecho, y un poco que nos dice basta a nosotros.
Siempre he creído que este tipo de hechos son nuestras primeras muertes, antes de que llegue la otra más grande y abarcadora. Ensayos.
Que por mucho que los queramos, uno no llora por ellos, por el eclipse de los ídolos. Como tantas veces, se llora por uno.
Sus decadencias, sus retiros y su muerte; son un poco el anuncio de la nuestra.
No es la voz de Sandro, ni el trazo del Negro, ni las notas de la Negra las que se diluyen a pasitos. Se disuelve nuestro aplauso, que no palmea como antes.
Y además de tanto palabrerío, ¿vos sabés como te queremos Negro?