La narrativa de Katherine Mansfield está atravesada por modos de figuración de grupos familiares, cuestionamientos sobre escenas conyugales, digresiones de soledad en escenarios idílicos o en complicados lugares de tránsito, en Nueva Zelanda o en Europa, intrigas de la convivencia transcurridas, filtradas por su fino sentido cáustico de la conciencia psicológica.
Sus relatos, construidos desde una perspectiva diversa a las formas tradicionales, componen su mundo narrativo, en el que se revela el temor de que los mejores momentos de la existencia, aquellos que valen la pena, puedan pasar inadvertidos entre la monotonía y el fastidio del quehacer hogareño.
A veces taciturna, a veces cruel, con un humor irrespetuoso, hay en sus cuentos, sin embargo, un trasfondo de lucidez y equilibrio que explican la riqueza y el despliegue de mecanismos y recursos en su escritura.
Esta escritora es referente, en la literatura inglesa, de la importancia de la voz femenina en el fenómeno literario del modernismo. Fue contemporánea de James Joyce y mantuvo una conflictiva relación con Virginia Woolf.
Ahora, ambos escritores, James Joyce y Katherine Mansfield vuelven a encontrarse, en el espacio del taller de escritura propuesto por el profesor Roberto Ferro, dirigido a escritores o en transcurso de serlo, en donde se analizarán los procesos constructivos que trabajaron estos escritores, que aportaron a la literatura considerada canónica los procedimientos que los establecieron como escritores clásicos.
James Joyce y Katherine Mansfield integran el programa de un taller de narrativa breve coordinado por el escritor y crítico Roberto Ferro. El proyecto se propone revisar las poéticas de escritores canónicos que serán leídos y analizados junto con los textos de los escritores asistentes al curso. La reunión comienza el primer viernes de abril, en horas a convenir con los participantes entre las 16 y las 20, tendrá una duración de hora y media, y se extenderá por 4 meses.
Para ampliar información se puede ingresar al sitio: http://www.robertoferro.com.ar/
Ana Abregú.