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katona | 24/05/2010 | 11:00 hs

LA BANDERA ARGENTINA

En 1818 se define a la bandera mayor durante el gobierno de Juan Martín de Pueyrredón, incluyéndole el sol incaico.

Tags: bandera. sociedad, argentina, borbones
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La Bandera nace antes que la Patria

 

 

 

 

Manuel Belgrano

Hasta fines de 1811, criollos y españoles luchaban entre ellos al amparo de la misma bandera. Manuel Belgrano cortó tan anómala situación izando en las barrancas de Rosario, Santa Fe, ante el entusiasta aplauso de los vecinos un pabellón con dos franjas verticales llevando colores blanco (del lado del asta) y azulceleste cosido por la señora María Catalina Echevarria de Vidal, en las barrancas de Rosario, un memorable 27 de febrero de 1812 para los corazones argentinos. Belgrano se decidió a concebirla envalentonado por la autorización de su pedido de que sus soldados porten la escarapela inventada por French y Berruti de manera que escribió a las autoridades porteñas que "siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, mandéla a hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero sea de la aprobación de Vuestra Excelencia".

El gobierno porteño desaprobó rudamente la medida adoptada por Belgrano, alegando razones de prudencia política (Belgrano utilizó la palabra "nacional" al referirse a la escarapela... muy clara apuesta a la independencia del futuro país), imponiéndole hacer pasar el hecho como un rasgo de entusiasmo momentáneo, como así también, que ocultara disimuladamente el nuevo emblema, recomendándole lo reemplazase por la usada en la fortaleza de Buenos Aires con tintes rojos y amarillos. Pero Belgrano jamás se enteró de dicha prohibición, llevándose su pabellón hacia el norte donde la mandó bendecir e izarla solemnemente el 25 de mayo de 1812 delante de la catedral de Jujuy.

 

 

 

Fernando VII de España (pintura de Goya). Nótese su banda con los colores dinásticos de los Borbones.

Posteriormente, la Asamblea del Año XIII resolvió permitir el uso de la bandera, pero sin dejar ninguna constancia por escrito de ello, ya que no deseaba la ruptura total con España.

Dicho pabellón azulceleste y blanco aún sin símbolo incluido dentro suyo estuvo presente en los momentos históricos como símbolo de un país aún sin Independencia declarada: con el triunfo de Salta del 20 de febrero de ese 1813, llegó su bautismo de fuego; cuando se rindió Montevideo, el 23 de junio de 1814, la bandera realista fue reemplazada por la azulceleste y blanca; por último, la fortaleza de Buenos Aires, último lugar de la Argentina sin enseña patria la había adoptado el 17 de abril de 1815.

El Director Supremo Pueyrredón solicitó al Congreso, el 9 de enero de 1818, que resolviese sobre las diferencias que estimase oportuno en el uso de las banderas. El Congreso contestó que toda bandera nacional debía tener los dos colores, blanco en la franja media y azulceleste en las franjas superior e inferior, como hasta ese momento, y que la de guerra luciría, como distintivo especial, un sol pintado en su franja blanca por especial consejo del diputado por Buenos Aires, Chorroarín. Dicho sol tiene un par de probables teorías sobre su inclusión en el pabellón: era el representativo de los incas aunque hayan quienes, afrancesados, manifiesten que el Sol recuerde al Rey Sol, Luis XIV Borbón, monarca francés antepasado del rey Fernando VII. Pero no hay que olvidar que el mismísimo Belgrano había sugerido como forma de gobierno a una monarquía encarnada en un rey Inca.

Las primeras indicaciones de la bandera de tres franjas horizontales aparecen en una nota que envía Vigodel al ministro de estado en Brasil: "Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul-celeste a las orillas y una blanca en el medio".

Más de cien años después fue declarado el 20 de junio como el Día de la Bandera acorde a la tradición necrófila argentina de recordar un aniversario del fallecimiento de su creador.

Origen de los colores argentinos

Acerca de los colores de la bandera se han formulado diversas hipótesis:

  • Sentimiento religioso: Los colores celeste y blanco figuran en el manto de la Virgen María. El muy católico Belgrano era devoto de la Virgen de Luján.

  • Tradicionalismo local: El escudo de la ciudad de Buenos Aires tiene ambos colores que encuentran su antecedente en la Colonia. El color celeste figura en los cuarteles de los escudos de México (1523), Perú (1537), Bogotá (1548), Chile (1552), etc. En el de Buenos Aires; fijado por el gobernador Jacinto de Cariz el 5 de noviembre de 1649, los colores cielo y plata -es decir celeste y blanco- aparecen con el emblema del Espíritu Santo y el puerto. Los dos barcos fueron agregados en 1810.

  • Insignia del Consulado: La bandera izada al frente del Consulado -instalado en Buenos Aires el 2 de junio de 1794- ostentaba los colores celeste y blanco, los mismos del manto de la Virgen, protectora de la Corporación.

  • Colores predilectos en los regimientos defensores de las invasiones inglesas de 1806 y 1807: El celeste y el azul fueron los colores predilectos de los regimientos organizados para rechazar a las tropas inglesas, en especial, de aquellos que fueron constituidos con el elemento criollo: Húsares de Pueyrredón, Cazadores Correntinos, Patricios de Buenos Aires, Pardos, etc.

  • Telas del invasor inglés: El azul fue el color que predominaba en las telas que en gran cantidad y como botín de guerra se tomaron a las fuerzas inglesas, una vez vencidas después de la invasión. Estas telas sirvieron para confeccionar los uniformes de los nuevos regimientos coloniales.

  • Divisa de French y Beruti: Las cintas que French y Beruti distribuyeron el 25 de mayo, como es sabido, fueron de los mismos colores que los criollos que para distinguirse entre ellos, habían ostentado el 22, día del memorable Cabildo Abierto.

  • Divisa de los partidarios de Moreno: En oposición a los saavedristas, tal como consta el sumario instruido a raíz de la asonada del 5 y 6 de abril de 1811, los morenistas utilizaron cintas azules y blancas.

  • Concepción ideológica: El azul (azur o blao en el arte heráldico o blasónico) simboliza los ideales de justicia, verdad y fraternidad, señalados en el escudo nacional por el campo superior de la elipse.

  • Concepción poética: El azul y el blanco tendrían origen en la concepción poética que los presupone como inspirados del cielo y las nubes.

  • Cruz y banda real (antigua fidelidad al monarca Borbón): Figuraban en ambos símbolos de la orden de Carlos III, y figuraron también, como insignia de la soberanía castellana y aragonesa, en la banda de los Reyes Católicos. Los partidarios de Fernando VII y la Junta Gubernativa los emplearon en oposición al rojo de los partidarios de José Bonaparte. Los colores azulceleste y blanco provenían de los colores borbónicos, de la casa de Fernando VII.

Matiz del color azul

Celeste, azulceleste y azul son términos de uso indistinto en el transcurso de los años después de la Guerra del Paraguay (1870 ) hasta que se sancionó el decreto del 24 de abril de 1944, con que se procura finalizar la polémica precisando el matiz nacional. Las causas que han determinado el planteo de esta cuestión podrían expresarse con los siguientes enunciados:

  1. La imprecisión del vocablo escogido para designar el matiz.

  2. El desconocimiento de cuál era exactamente el matiz elegido por su creador.

  3. El criterio intencional de contemporáneos y sucesores, al escoger otro matiz que consideraron más apropiado, ya sea por razones fundadas en la heráldica, la estética, la visibilidad, la duración.

  4. La destrucción o el extravío de la bandera original.

En cuanto a las razones enunciadas en el punto c la heráldica considera el azul como color primario, puro o franco, sin mezcla de blanco (tono diluido), o de negro (tono rebatido). El celeste, por el contrario, es color secundario, diluido. La tendencia de elegir paños azules para la confección de banderas, por demás, revela, precisamente, la oposición al desgaste que ocasiona el efecto natural del aire; el sol y las lluvias, que terminan por rebajar celeste o blanco el matiz natural del azul, en desmedro de su estética, visibilidad y duración.

El matiz apropiado, debe ser el azul puro, conocido también con las expresiones de azul argentino o azul bandera, el azul claro o azul cielo en su máximo punto los días serenos (en el punto contrario al sol en un cielo sin interferencias de nubes).

En el decreto nº 10.302, del 24 de abril de 1944 por el cual se determinan las características de los símbolos de la soberanía de la Nación, se opta por éste matiz, el "azul claro como el cielo", asignándose esta definición al término "celeste" color que se considera como "matiz de azul".

En los días de la presidencia de Fernando de la Rua, hay un proyecto de ley impulsado por el diputado nacional Lorenzo Pepe para poder unificar el criterio definitivo de los colores de la bandera ya que pese al decreto nº 10.302 por doquier se izan banderas con diferentes gamas del azulceleste que iban desde celeste plomizo hasta el propio azulceleste. Lorenzo Pepe señala el hecho histórico de los viajes del corsario argentino Hipólito Bouchard por las costas centroamericanas y la posterior creación de pabellones similares al argentino con un azulceleste bien fuerte y blanco de parte de las actuales repúblicas de Nicaragua, Honduras y El Salvador. Costa Rica también poseía un pabellón así antes de cambiarlo por su actual tricolor. Ese hecho no hay que obviarlo.

En los años de la anarquía, los unitarios preferían portar pabellón celeste y blanco mientras los federales elaboraban bandera azulceleste (tirando a azul) y blanca. Después de la Guerra del Paraguay, Buenos Aires finalmente impuso en la práctica la "versión unitaria" de la bandera en todas las instituciones oficiales aunque la gente del interior siempre ha izado la bandera con el alegre, vivo y envolvente color azulceleste en la bandera nacional.

 

http://www.artesco.com.ar/argentina/cap4.html




EL SOL EN LA BANDERA ARGENTINA

En 1818 se define a la bandera mayor durante el gobierno de Juan Martín de Pueyrredón, incluyéndole el sol incaico. Este sol aparece en el centro de la bandera. Es un sol figurado con rostro humano, de color oro amarillo con treinta y dos rayos: 16 flamígeros apuntando o "girando" en sentido horario, y 16 rectos colocados alternativamente, según diseño de la primera moneda argentina. Este diseño del sol se debe al orfebre peruano Juan de Dios Rivera (apodado "El Inca", ya que era descendiente de una ñusta), quien adoptó el símbolo del Inti o Sol inca como emblemático de la nación argentina. Manuel Belgrano aceptó este añadido, llamado también Sol de Mayo, ya que en la nubosa y lluviosa jornada (en la ciudad de Buenos Aires) del 25 de mayo de 1810, asomó el sol en el cenit. Esta bandera tenía el color basado en un azul más oscuro.

 



 

Bandera Argentina año 1818
preponderancia del color azul
al color celeste.

 

 

Un ejemplo del diseño original —aunque sin el Sol— de la bandera argentina son las dos encontradas en la iglesia parroquial de la localidad actualmente boliviana de Macha. Tales banderas datan de fines del año 1812 y eran las usadas por las tropas patriotas directamente comandadas por Belgrano. Una de ellas (que ha quedado en Bolivia) tiene la franja central de color azul-celeste y las otras dos blancas, la otra es ya prácticamente el mismo diseño que el adoptado por Artigas (aunque sin el festón punzó), es decir, el que, ya con el Sol, se estableció en 1818. Los colores de las banderas de Macha son en efecto blanco y azul-celeste, aunque desteñidos por la acción del tiempo y el clima.

En 1985 la Ley 23.208 establece que "tienen derecho a usar la Bandera Oficial de la Nación, el Gobierno Federal, los Gobiernos Provinciales y del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, así como también los particulares, debiéndosele rendir siempre el condigno respeto y honor".

De esta manera quedó derogado el tercer artículo del decreto del año 1944 que permitía a los particulares el uso de "los colores nacionales en forma de bandera, sin sol, de escarapela o de estandarte".


Bandera usada por Belgrano en 1812.





Gallardete usado por Belgrano.

 

 

 

Bandera 1: Bandera usado por Belgrano 1812 (nótese el color azulceleste colores de los Borbones y del manto de la Virgen María).

 

Bandera 2: Gallardete usado por Manuel Belgrano.

 

Publicado por Guillermo Pirri 

 

 

 

 

 

 

 

 



LA BANDERA ARGENTINA fue publicada por katona el 24/05/2010 a las 11.00 en Cultura. Ha sido marcada con los tags bandera. sociedad, argentina, borbones y recibido 2 comentarios.

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1 - pochito el 24/05/2010

BELGRANO ANTE EL CONGRESO DE TUCUMAN

(6 de julio de 1816)

Belgrano arriba a Buenos Aires y se encuentra con que la situación general ha empeorado. La derrota de Rondeau en el norte, el incremento de la guerra civil en el litoral y la debilidad de los gobiernos lo afirman en su convicción de que sólo una monarquía constitucional puede volver a unir a los pueblos separados por banderías e intereses de personas. Gobierna en Buenos Aires un pariente suyo, el coronel Ignacio Álvarez Thomas, quien sustituye a Rondeau. Preocupa a Buenos Aires la actitud de Santa Fe, donde opera, contra los caudillos, el ejército de Juan José Viamonte. Artigas, jefe virtual de las provincias ribereñas del Paraná, instigan a los santafesinos para que se subleven contra el poder central. El movimiento estalla dirigido por Mariano Vera. Las tropas de Viamonte, diezmadas, deben rendirse.

En estos momentos el gobierno designa a Belgrano para que se haga cargo del ejército de observación de mar y tierra, pomposa nominación de unos batallones acampados en el Rosario. Sabe que su gestión está condenada de antemano al fracaso, pero, disciplinadamente, se dirime hacia su nuevo destino. Busca, entonces, la conciliación; pero uno de sus jefes, Díaz Vélez, a quien ha enviado para parlamentar con los insurrectos, se extralimita en sus funciones, abusa de la confianza en él depositada, y firma por su cuenta el pacto de Santo Tomé, por el cual se decide, entre otras cosas, la separación de Belgrano del mando del ejército y se exigía la renuncia del director Álvarez Thomas.

Mas el centro de gravedad de la política nacional se ha desplazado, ahora, a Tucumán, donde un Congreso, elegido entre la indiferencia de los pueblos cansados de luchar seis años, es la única esperanza que resta a la revolución en América.

Llamado por Pueyrredón, quien como San Martín cree que Belgrano es el jefe indicado para el ejército del Norte, el general se dirige a la ciudad tan vinculada a sus recuerdos. El Congreso resuelve oírlo en sesión secreta. El 6 de julio se reunieron los diputados. "Yo hablé - le escribe a Rivadavia -, me exalté, lloré e hice llorar a todos al considerar la situación infeliz del país. Les hablé de monarquía constitucional, con la representación soberana de los Incas..." No todos se sobresaltaron al oír tan peregrina proposición. Cuando se desespera de la salud de la patria se aceptan los remedios más extraños, innecesarios para los organismos fuertes, que hallan en sus reservas, el equilibrio y la armonía indispensables para seguir viviendo.

Cuentan que en 1816, en un baile donde se celebraba la declaración de la indepenencia, Belgrano conoció a María Dolores Helguera, una bella tucumana de 18 años. Se enamoraron y el quiso casarse, pero en enero de 1818, recibió la órden de marchar hacia Santa fe. Entretanto Dolores había quedado embarazada, y tras la partida de Belgrano sus padres la obligaron a casarse con otro hombre, al que ella no amaba y que al poco tiempo la abandonó. El 4 de mayo de 1819 nació la única hija de la pareja, a la que bautizaron con un nombre similar al del padre: Manuela del Corazón de Jesús Belgrano. Los enamorados volvieron a encontrarse pero no pudieron casarse porque no existía el divorcio y, legalmente Dolores seguía casada. Belgrano adoraba a su hijita, pero pudo disfrutar muy poco de su paternidad.


EN TUCUMAN, GRAVEMENTE ENFERMO (1819-1820)

En 1819 tuvo el primer ataque de la enfermedad. Su tienda era desabrigada y húmeda y pasó la noche con respiración anhelante y dificultosa, según cuenta don Manuel Antonio Castro.

La enfermedad incurable - una avanzada hidropesía --- no le permite continuar en servicio. Se resiste empero a abandonarlo; sólo al cabo de sus fuerzas y ante la insistencia de los más allegados, solicita licencia.

El 11 de setiembre de 1819 dejó el mando a su sucesor, el general Franciseo Fernández de 1a Cruz. El día anterior se había despedido del ejército con sentidas palabras: "Me es sensible separarme de vuestra compañía, porque estoy persuadido de que la muerte me sería menos dolorosa. auxiliado de vosotros, recibiendo los últimos adioses de la amistad".

Los lazos íntimos y entrañables que tenía en Tucumán lo impulsan a dirigirse a esa provincia tan unida a susrecuerdos. Sin embargo, a poco de llegar, tras un viaje mortificante por les achaques de la enfermedad, un cuartelazo dirigido por un oficial irresponsable lo enfrentó con el vejamen: pretendieron arrestarlo en su domicilio y ponerle grillos. La enérgica actitud de su amigo, el médico don José Redhead, impidió que se consumara la afrenta.

Días después, impuesto el Congreso del hecho insólito; recomendó al nuevo gobernador, don Bernabé Aráoz, que atendiese y prestase toda la colaboración que le requiriese el general en jefe del ejército.

Pero ya a Belgrano se le hacían largos los días tucumanos. Sólo lo detiene la falta de recursos. Felizmente, lo que el erario público no pudo hacer por él, lo hizo un comerciante argentino, don José Celedonio Balbín. Antiguo conocido de Belgrano - "me honraba siempre llamándome su amigo" - fue de los pocos que lo acompañaron en sus tribulaciones en la postrera visita a Tucumán. Que nunca falta al virtuoso que pena quien lo reconforte con el aliento de su presencia.

EL PENOSO REGRESO AL HOGAR. AGONÍA. MUERTE

(20 de junio de 1820)

En enero de 1820 Belgrano siente que su estado empeora. "Yo quería a Tucumán como a mi propio país - dice a un amigo - pero han sido tan ingratos conmigo, que he determinado irme a Buenos Aires, pues mi enfermedad se agrava día a día". Resuelto el viaje, solucionados. en parte, los problemas económicos con el préstamo de 2.500 pesos que le hace al general su amigo Balbín, se inicia la marcha a principio de febrero. Acompañan a Belgrano el doctor Readhead, su confesor el padre Villegas, y los dos ayudantes, sargentos mayores Jerónimo Helguera y Emilio Salvigni. A las incomodidades de un viaje hecho sobre caminos marcados a rueda de vehículos, y al alarmante avance de la enfermedad -debe ser bajado en cada posta y conducido a la cama - se unen desaires y contrariedades. En Córdoba, la falta de dinero obliga a interrumpir el viaje. Un amigo porteño, Carlos del Signo, adelanta los 400 pesos necesarios. A fines de marzo llegó Belgrano a su ciudad natal, conducido por la solicitud y la generosidad de unos pocos y consecuentes amigos. Después de permanecer algunos días en la quinta de San Isidro, entró en la vieja casona de la calle Pirán (hoy Belgrano) a pocos pasos de Santo Domingo. Sabe que llega para morir y cristianamente espera la hora decisiva.

Su situación económica es tan apurada que gestiona, por nota, la ayuda oficial. Lo preocupan las deudas y los anticipos, mas confía que la sucesión podrá cumplir con todos.

El gobierno de Buenos Aires, exhaustas las arcas, en lucha con Santa Fe, abocado a los mil problemas de la caótica situación, se esfuerza por hacer llegar al héroe agonizante, los recursos que necesita. La concurrencia de íntimos y de conocidos que le hacen compañía, confortan los últimos días del héroe. Así, el doctor Juan Sullivan le interpreta por las tardes en el clavicordio páginas musicales a las que era tan afecto. Hay que destacar que el gobierno jamás le constestó la carta de Belgrano donde pedia que se le retribuyan sus sueldos, teniendo que pagarle a su médico con lo último que le quedaba, su reloj.

Poco antes de morir, en un momento de lucidez dijo: "Pensaba en la eternidad donde voy y en la tierra querida que dejo. Espero que los buenos ciudadanos trabajarán para remediar sus desgracias"

El 20 de junio, a las 7 de la mañana, ocupado todavía su pensamiento sobre por la tierra argentina a la que amó con toda la potencia de su ser, murió el ilustre general MANUEL BELGRANO.

Amortajado según su deseo con el albo hábito dominico, fue enterrado a la entrada de la Iglesia de Santo Domingo por un núcleo reducido de parientes y de amigos. Un solo periódico dio la noticia, "El despertador teofilantrópico" de fray Francisco Castañeda.

Los hombres ignoraron, en el dia de los "tres gobernadores" (sí: ese día Bs. As. tuvo TRES GOBERNADORES), que se había extinguido el más puro de los hombres de mayo. Muerto en la pobreza total, abandonado por los gobernantes egoistas que se mataban en su lucha por el poder.

2 - kargus el 16/04/2013

Interesante......a mi juicio la bandera belgraniana, es decir la autentica bandera argentina, era efectivamente de color celeste pero en dos mitades horizontales, la de abajo celeste la de arriba blanca, mi conclusion deriva de la bandera sanmartiniana que el libertador llevo al cruce de los Andes del cual se conserva el original en el memorial sanmartiniano en Mendoza.

Mi concepto es que San Martin, quien admiraba a Belgrano, vio la bandera de Belgrano cuando este cuando viaja al norte para reemplazarlo y la adopta como simbolo, luego la reproduce en Mendoza agregandole el escudo nacional.

Dicho sea de paso, esa bandera original que flameo en Chacabuco y Maipo aun tiene visibles manchas de sangre, es algo que realmente impacta verla, es la historia viva.

Lo que no es definitivo es el porque Belgrano elige esos colores.

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