Que se diga algo en referencia a la belleza, parece de Perogrullo, hay poetas que con las palabras llegan al fondo mismo de los huesos y crean pasiones que son historias, tan profundas, que en el corazón del tiempo se pierde la noción de que son palabras y encienden exaltaciones.
Lo mismo se puede decir del poder; la belleza y el poder configuran un núcleo casi indisoluble, si se suma el erotismo, el dolor, la memoria y se los trata como objetos culturales, caracterizados por su entorno histórico y literario, obtendremos un relato en donde lo importante es la médula del sentido, la intertextualidad y una visión diferente de cómo provocan ese efecto impresionante esos textos literarios que se vuelven inmortales.
Si se va en la dirección contraria, comenzando con el análisis del sentido, de la intertextualidad, la memoria como elemento de reposición y teniendo en cuenta que la investigación individual coloca en juego la biblioteca del investigador, entrecruzado con la teoría de la indeterminación que postula que el observador altera lo observado, obtenemos un producto único como fuente de aquello que fue primigenio: la belleza, el erotismo, el poder, como una problematización del lenguaje, una perspectiva de textos que sometidos a exploración se convierten en apasionantes relatos sobre la carnadura y tratamiento de la palabra como generadora de sentidos.
Para paladar de lectores inquietos.
Este es el propósito de los ensayos del libro "De la Literatura y los restos" de Roberto Ferro y de "Verde es toda teoría", de Noé Jitrik, libros que serán presentados en la Biblioteca Nacional, el 16 de septiembre, en la sala Jorge Luis Borges.
Acompañan el evento los escritores Víctor Bravo , Oscar Steimberg, Martín Kohan.
Ana Abregú.
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