Tal vez lo que más me dolió cuando leí la nota publicada en La Nación del lunes 6 de noviembre de 2006 fue el epígrafe que acompañaba a la foto que se ve arriba de este texto: "Las torres serán las nuevas estrellas de Palermo Hollywood: en la zona, y sobre Juan B. Justo, hay muchas edificaciones en altura".
¿Estrellas? ¿No sé a quién se le ocurre llamar estrellas a esos tremendos mastodontes de concreto?
Hace varios años me fui de ese precioso barrio, cuando comenzaban a vislumbrarse "el progreso", con sus gentes a raudales. Todavía recuerdo que al volver a casa, caminando, tal vez silbando bajito, sólo bastaba levantar la mirada para ver las estrellas que me regalaba la noche silenciosa.
La nota a la que me refiero en estas líneas se parece, más que a un artículo periodístico, a una infantil propaganda de los emprendimientos inmobiliarios en la zona, totalmente indiscriminados y sin ningún tipo de planificación urbanística ni ecológica. Me apena leer artículos de esta calaña, escritos sin ningún grado de humanismo y sin nada de conciencia sobre el medio ambiente y otras cuestiones fundamentales para la vida.
Al pasar el otro día bajo las sombras de esas torres, me acordé de una canción de Caetano Veloso: Sampa. En esa canción, el genial compositor bahiano dice algo así como "la fuerza del dinero que se erige y destruye las cosas bellas". Las mismas palabras bien las podemos trasladar a Palermo Viejo, a esas torres espantosas.
Se me hace un nudo en el estómago cada vez que paso por ahí y veo los edificios en construcción, cada día más cerca del cielo.
Puedo imaginarme el rostro los gobernantes y de los funcionarios que aprobaron los planos; de los que le dieron el OK a las construcciones. Quiénes serán, me pregunto, los "científicos" que realizaron los estudios demográficos, de medio ambiente o de planificación.
El primer párrafo del artículo en cuestión sobre las torres, dice así: "Sobre la avenida Juan B. Justo, entre Santa Fe y Córdoba, han cobrado vida diversos emprendimientos inmobiliarios que revalorizaron la zona de Palermo Hollywood, frente a las vías del ferrocarril San Martín. Nuevas edificaciones, con las lujosas torres Mirabilia, de 45 pisos, como las estrellas de la zona, le dan un aire moderno al barrio, otrora poblado de viejos galpones y bodegas".
"¿Revalorizaron?" Sí, querido redactor, vaya y pregúntenle a los vecinos de las casitas aledañas si para ellos se ha revalorizado el barrio.
Recuerdo cómo me gustaba almorzar en la esquinita de Humboldt y Guatemala, en Bio, disfrutando de la calma de la zona, del sosiego de esa esquina, no hace tanto, cuando aún no habían llegado ni la "modernidad" ni la "civilización" al barrio. Hoy he dejado de ir prácticamente. Ya no hay tranquilidad como antes. El sólo ruido de las obras, más el movimiento de camiones, le quitó la magia por completo al lugar.
En el gobierno porteño y en la Legislatura de la ciudad informaron que en la zona en cuestión de Palermo Hollywood -sobre Juan B. Justo, entre Santa Fe y Córdoba- está permitido construir en altura. Y que también se han hecho los estudios pertinentes sobre impacto ambiental, algo que desmienten y reclaman los vecinos del lugar.
No quiero ni imaginarme los estudios que se hicieron sobre el tema. Ni mucho menos los personajes que los autorizaron. Y la verdad es que no me interesa leer el resultado de ningún estudio ni de ninguna encuesta. No creo demasiado en ese tipo de informes ni mucho menos en quienes los fabrican y adecuan a las siluetas de sus intereses comerciales.
Las encuestas, de hecho, ya sabemos cómo se hacen (de lo contrario, que pregunten en Misiones, con relación a las elecciones fallidos de aquel pobre infeliz que quería ser reelegido hasta después de muerto).
Pero sí, en cambio, en vez de andar perdiendo el tiempo en la lectura de falsos documentos, me sumo al reclamo de los vecinos del lugar: basta de torres en los pocos barrios de casitas bajas que quedan en la ciudad.