El ayuno y la abstinencia durante la Cuaresma y la Semana Santa es un tema debate cada año, motivo por el cual la Iglesia viene aclarando que los fieles pueden optar por no comer carne o por otras prácticas penitenciarias como no beber alcohol, no fumar o realizar alguna obra de piedad. Pero una serie de consultas realizadas por este medio mostraron que en 2008 los religiosos incluyen otra posibilidad: no chatear.
Religiosos consultados aseguran que la Internet abona a una cultura de la imagen donde aparecen rasgos de egoísmo, vanidad y soberbia. Sostienen que durante este período deben desligarse de distracciones similares. Incluyeron en esta misma categoría a los teléfonos celulares y la televisión.
¿Pero qué se entiende por ayuno y abstinencia? ¿Y quiénes son llamados a ayuno y abstinencia? Algunas precisiones fueron dadas a La República por el presbítero Roberto García, cura párroco de Virasoro, y también por el padre Martín Manevy Puccio, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en la ciudad de Corrientes.
Ambos religiosos coincidieron en la voluntariedad en la elección de las prácticas penitenciarias y destacaron la necesidad de rescatar el objetivo de fondo que tiene la penitencia. García citó una catequesis del fallecido papa Juan Pablo II y una serie de documentos episcopales donde queda claro éste y otros puntos.
La abstinencia de carne durante la Cuaresma y la Semana Santa es obligación para los fieles católicos, según documentos como el Código de Derecho Canónico. Pero la Conferencia Episcopal Argentina afirmó hace años que esta práctica puede ser sustituida por otras privaciones, salvo el miércoles de ceniza y Viernes Santo.
“El tiempo de Cuaresma es un tiempo para la formación del corazón, y para que este objetivo final se logre hay que actualizar la abstinencia”, dijo el padre Martín. Consideró que “la abstinencia debe pasar por el corazón y no por el estómago”.
El párroco correntino aseguró que “a través de Internet las personas se llenan de cosas que pueden obstaculizar la reflexión pascual”. Precisó el egoísmo, la vanidad y la soberbia. Enmarcó todas estas cuestiones en lo que llamó: “La cultura de la imagen”. “Hay imágenes que nos distraen”, agregó.
Fuente diariolarepublica.com.ar