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¡Código de Honor Igooh!
Rox
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26/03/2007 |
14:57 hs
La sociedad seriada
"Pase por aquí señor, póngase cómo, tome una revista y un té. Mientras, permítame que pase el lector por su cabeza para saber quién es".
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Pongase cómodo y dejeme leer su identificación.
por Roxana Miguel
Sentada en la sala de un banco, con un monto de dinero importante en mi bolso para depositar a cuenta de deudas y en resignación del ahorro, una señorita no muy alta, rubia, prolijamente vestida con la indumentaria laboral, perfumada y maquillada se acerca a un señor de unos sesenta años puesto cerca de mi espera. Se acerca y le dice que sus papeles están demorados, que lamentan los inconvenientes que la demora causa, pero tendrá que esperar.
La resignación en el rostro del hombre no tenía mejor dibujo que peor sentimiento. Se paró cansado, gastado de presionar sus dedos en una cartilaginosa tarjeta permisiva de financiaciones de momentos alegres y se mandó a mudar. La señorita de traje lo quedó mirando cuan si tuviera que haber dado de baja algún sentimiento con la ida del frustrado.
Yo me quedé alli mirando y esperando. Era la última hora de la niña trabajadora. Seguramente volvería a su casa a portarse los jeans, zapatillas, novela y mate. Se la veía solitaria, por ese prejuicioso tenor que ponen las mujeres solitarias en sus rostros. La imaginé haciendo fila en el cine de trasnoche, o comprando por internet. Tantas horas de trabajo, tan poco acuerdo con la vida misma. Click y todo llega, hay que esperar.
Al rato pasó por mi lado con una bolsa de Ricky llena de tapper y cubiertos de plástico. El compañero le dijo a media voz "mañana es mi cumpleaños, almorzamos afuera" y ella asintió mientras marchaba su huida. La gente de la fila de cajas, por atras de mi asiento, portando papeles, recibos, chequeras, miraban con injusta vista que una empleada se ausente y todos allí en esa fila.
Terminó mi plazo de espera, ha sido una cordial visita al banco donde dejar mi dinero que alguna vez me han prestado y ha sido de otros, aquellos que no se con qué razón confiaron en guardarlo por aqui, y si querían retirarlo, claro, tiene que esperar... los papeles no estan listos, la firma, la economía, el plazo... y más. Tuve necesidad de saber de cada uno de ellos que estaban en esa sala de espera, el de la fila, el hombre viejo de los papeles, la joven de traje, el compañero de trabajo cumpleañeros, de mi. Al salir del banco sonó la alarma detectora. Era mi celular, contesto ¿Roxana? _el oficial me pide que conteste afuera y asi lo hago.
Claro, adentro del banco no leerían el codigo de barras del que esta del otro lado del teléfono. Respondo, soy yo.