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angel_caido
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Posteado:
01/12/2008
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21.05
LAS ABUELAS DE LA PLAZA DE MAYO Y EL PLAN CÓNDOR
Desde la idílica república burguesa del Obispo de los pobres
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(LUIS AGÜERO WAGNER)
La presidenta de la asociación argentina de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, se reunió hoy con el clérigo-presidente paraguayo, el obispo Fernando Lugo, a quien pidió su mediación para impulsar la extradición del ex médico militar Norberto Bianco.
Se ignora qué medidas puede dar en tal sentido el obispo, dado que el poder judicial se encuentra controlado por sus adversarios políticos, al igual que el parlamento, donde cuenta con un solo parlamentario en cada cámara.
Bianco, ejercía como médico en Asunción y actualmente se encuentra en prisión domiciliar, acusado de haber practicado partos a mujeres que posteriormente desaparecieron entre 1977 y 1978 en el Hospital Militar de Campo de Mayo, en Buenos Aires.
El galeno "fue parte del aparato represivo (...), en una maternidad clandestina que funcionó en un campo militar donde nacieron, suponemos, alrededor de 30 de los nietos que estamos buscando las abuelas", aseveró Carlotto.
ENTRE LA ABUELA Y LOS REPRESORES DEL PLAN CÓNDOR
Lo que tal vez ignora la señora Carlotto es lo mucho que el obispo fue respaldado políticamente por empresarios paraguayos vinculados al Plan Cóndor, como Aldo Zucolillo o Conrado Pappalardo, propietarios del vocero oficial de su campaña proselitista, el diario ABC color.
EL CLAN ZUCOLILLO-PAPPALARDO
En Paraguay no es ningún secreto los favores que el obispo de los pobres debe al clan mafioso Zucolillo-Pappalardo, el cual no ve la hora de que se subasten las empresas estatales como Petropar para meter meno en los negociados, y también se encuentra firme en el actual elenco merced al respaldo que dio a través del diario ABC color, vinculado a la Secta Moon.
Zucolillo fue también, además de beneficiario de la dictadura anticomunista de Stroessner, un gran agraciado de Wasmosy, ya que le concedió la licencia para operar telefonía móvil celular. Así nació Personal S.A. de Telecom Argentina (de Emilio Massera y Asociados), Telecom Personal y ABC telecomunicaciones consorciadas en Nucleo S.A., que lazó el servicio en Asunción y alrededores en octubre de 1997, la cual compitió con TELECEL de Lino Oviedo.
Zucolillo también es un referente en Paraguay de la Secta Moon, que operaba en Paraguay y Uruguay a través del grupo Velox, presidido por el uruguayo Juan Peirano, cuyas empresas asociadas eran Banco Alemán, Fondos Mutuos Banalemán, Financiera Parapití SAECA, Garantía SA (con Citibank), supermercados Stock y Shopping del Sol.
Zucolillo tenía además fuertes vínculos con el dictador Alfredo Stroessner, quien gobernó al Paraguay con respaldo de Washington entre 1954 y 1989. Las vinculaciones sobrepasaban lo ideológico, ya que su hermano Antonio (Tuco), era incluso consuegro de Stroessner y embajador en Londres, su hermano Julio César, se desempeñaba como delator al servicio de Pastor Coronel y su célebre cuñado, Conrado Pappalardo Zaldìvar, era el encargado de los actos ceremoniales del dictador, posición encumbrada desde la cual se involucró en actos terroristas del Operativo Condor como el asesinato de Orlando Letelier en Washington, en 1976.
DEFENSA DE GENOCIDAS
No es extraño que ABC color, coherente con el prontuario de su amo, realice regularmente defensa de genocidas y terroristas como Videla, Pinochet, Somoza, etc.
Durante la detención del dictador Augusto Pinochet en Londres, por orden del juez español Baltasar Garzón, el diario de Zucolillo no dudó en calificar el hecho como una "muestra de hipocresía" de la comunidad internacional.
Tampoco tuvo inhibiciones para defender el genocidio perpetrado por el Proceso de Reorganización Nacional en Argentina, llegando a criticar la promoción que hacía de los derechos humanos el presidente Jimmy Carter por aquellos tenebrosos años.
FINANCISTAS DEL XIIº CONGRESO DE LA LIGA MUNDIAL ANTICOMUNISTA, REALIZADO EN PARAGUAY EL 8 DE MARZO DE 1979 (carpeta DNAT, marzo de 1979, Archivos de Terror)
1) Nicolas Bo.......................Gs. 1.000.000
2)Pilar S.A.(Alberzzoni).......1.500.000
3) Union Industrial del Paraguay....Gs. 1.000.000
4) Molinos Harineros (Blas Riquelme)....Gs. 500.000
5) Grupo Consultor Alto Paraná(gral Guanes)...1.500.000
6) APAL....1.200.000
7)REPSA....1.000.000
8)Alberto Antebi.....(no se especifica monto)
9)Bosch (Azucarera).......500.000
10) CAPSA............Gs. 1.000.000
11) ALDO ZUCOLILLO......Gs. 1.000.000
En la lista también aparecen Rolando Niella, Pepsi Cola, Hoekle (azucarera paraguaya), Cervecería paraguaya (Pompa), Diesa (Carrizosa), Coca Cola, Cornelius Walde, Bittar Hnos., MADIMPA (Manuel Battilana), I.B.R., Juan Manuel Frutos.
ZUCOLILLO Y LOS DESAPARECIDOS EN ARGENTINA
El 26 de abril de 1977 el empresario argentino Fernando Branca llegó como de costumbre al departamento que compartía con su cónyuge cuando al intentar entrar se llevó una sorpresa. Un oficial naval le impedía entrar en su propia casa. Nada más y nada menos que el temible Almirante Massera, alias el Negro, estaba revolcándose con su esposa Marta Rodríguez McCormack (que a la vez era amante del jefe naval) y había dado órdenes de no ser molestado, y mucho menos por el marido de su acompañante.
Dos días después, el 28 de abril de 1977, como para resarcir su descortesía, Massera invitó a Branca a navegar por el río de la Plata en su lujoso yate, travesía durante la cual el empresario se ausentaría para siempre. Tres meses más tarde, la madre del empresario Isolina Margarita Maltaneri de Branca, presentó un recurso de hábeas corpus a favor de su hijo desaparecido, pero para entonces los pundonorosos soldados que enviaron a sus reclutas sin abrigos ni pertrechos a enfrentar a la Royal Navy en las islas Malvinas ya estaban subastando las propiedades del ausente.
Aunque cueste creerlo, los miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Armada argentina llegaron a montar una inmobiliaria para la refacción y venta de los inmuebles de los desaparecidos.
Un epílogo parecido tuvo la historia del capitán José Antonio Valiente, primer marido de Graciela Pappalardo y cuñado de Teófilo Conrado Pappalardo, jefe de Ceremonial del Estado durante la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay y reconocido operativo del Plan Cóndor, como proveedor de pasaportes a los asesinos de Orlando Letelier.
José Antonio Valiente, dueño del desaparecido bar "Felsina", fue ultimado en nebulosas circunstancias en Buenos Aires, Argentina, poco después del Golpe Militar con el que Videla y Massera derrocaron a Isabel Perón en marzo de 1976. Según documentos obrantes en el Archivo del Terror (Microfilm 00028F0474), el presunto asesino habría sido Juan Carlos Cabañas, ex secretario del Dr Edgar L. Ynsfrán, temible ministro del Interior del dictador Stroessner, en el período de mayor auge de la sangrienta represión.
Algunos familiares hoy aseguran que José Antonio Valiente tuvo una hija de nombre María Adelaida, a quien se le habría cambiado el apellido con el mismo modus operandi de la represión del Proceso de Reorganización Nacional.
El crimen de José Antonio Valiente nunca fue aclarado, las autoridades argentinas en ese momento estaban muy ocupadas perpetrando un genocidio contra su propio pueblo para investigar el asesinato de un paraguayo en la capital federal. Así el empresario gastronómico desapareció sin dejar rastros y sin que su nombre figure siquiera entre los miles de desaparecidos en la Argentina entre 1976-83.
El matrimonio de Graciela Pappalardo con José Antonio Valiente fue anulado por el Juez Angel Roberto Seifart, quien luego sería vice-presidente del Paraguay, así que Graciela Pappalardo no tuvo inconvenientes para contraer nupcias con el empresario periodístico Aldo Alberto Zucolillo Moscarda, director y propietario del diario ABC color y hoy entusiasta impulsor de la candidatura del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay.
Pero las coincidencias entre el tenebroso "proceso" argentino y sus impunes amigos paraguayos van más allá del paralelismo entre estos hechos, dado que el propietario del medio más influyente de la capital paraguaya se destacó también por su intransigente defensa de las dictaduras de Stroessner, Pinochet y Videla, entre otros subproductos de la política exterior norteamericana.
Al conocerse a principios de marzo en Asunción la próxima visita de Videla, ABC color publicaba su recordado editorial donde criticaba al presidente Jimmy Carter por su énfasis en la promoción de los Derechos Humanos y defendía al proceso argentino sentenciando que al presidente norteamericano le era muy fácil pontificar lejos del problema. Por las mismas fechas eran apresados en Asunción Alejandro José Logoluso y Marta Landi, entregados a los sicarios de Videla por las fuerzas represivas paraguayas. Los grupos de tareas de Pastor Coronel tampoco se apiadarían de José Nell, paralítico desde que recibió una bala en los disturbios desatados en Ezeiza por el retorno de Perón.
Quedaron como mudos testigos de estos traspasos una ficha policial de la Dirección de Registro de Extranjeros paraguayos de la desaparecida argentina Dora Marta Landi Gil, que está fechada en Asunción en marzo de 1977; una tarjeta del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Marta Landi, que está registrada en Asunción el 10 de marzo de 1997; y un informe de la policía de Asunción, donde se notifica que Marta Landi (argentina), Alejandro José Logolusso (argentino), José Nell (argentino) y otros han sido expulsados del país. Este informe policial está fechado el 16 de mayo de 1977. Entre los documentos, también destacan un registro de vuelo en el que se acredita que, el 16 de mayo de 1977, el capitán de corbeta José Abdalá, (alias Turco) trasladó a Landi Gil y a su compañero, Alejandro José Logolusso, de Asunción a Buenos Aires.
Luego de las debidas medidas profilácticas y barridas de subversivos, el 20 de abril de 1977, era recibido por Stroessner con los honores correspondientes, el Teniente General Jorge Rafael Videla, quien llegaba al Paraguay acompañado de su esposa Alicia Raquel Hartidge. A la noche se llevó a cabo una recepción de gala en el Palacio de Gobierno de Asunción, donde no faltaron los pundonorosos y austeros luchadores por la libertad de expresión, que aún no habían sido seleccionados por la embajada norteamericana como propagandistas de la democracia tutelada.
Desafortunadamente, el almirante Massera se contaba esa noche entre los invitados del tiranosaurio Stroessner, dado que para esa misma semana había hecho otros compromisos y debía emprender un distendido paseo en yate por el Plata.
LAS INFLUENCIAS DE ZUCOLILLO, ¿LOGRARÁN IMPUNIDAD PARA LOS ASESINOS DE ORLANDO LETELIER?
En septiembre de 1976 fue asesinado en Washington el ex canciller Chileno Marcos Orlando Letelier del Solar.
Letelier era un político y economista chileno, miembro del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, padre del hoy senador Juan Pablo Letelier.
Varias personas fueron procesadas y condenadas por el asesinato. Entre ellos estaban Michael Townley, un expatriado estadounidense colaborador muy cercano a la agencia de inteligencia chilena DINA, el general Manuel Contreras, antiguo jefe de la DINA, y el general de brigada Pedro Espinoza. No obstante, nadie hasta ahora se explica cómo pudo zafar de tamaño karma el cuñado y socio en varias empresas de Aldo Zucolillo, Conrado Pappalardo.
La historia de ese brutal crimen había empezado unos años antes, y en las más altas esferas del poder mundial.
Luego de que el 15 de septiembre de 1970 Nixon se reunió con el Consejo de Seguridad Nacional Henry Kissinger, el fiscal general John Mitchel y el director de la CIA Richard Helms en su despacho de la Casa Blanca, y ordenó actuar contra Salvador Allende, el operativo empezó en Asunción.
Con el apoyo asegurado de las agencias norteamericanas de defensa, de estado, de comercio, Tesoro, la CIA y la National Security Agency, Stroessner empezó el juego moviendo sus fichas sigilosamente.
Primero traficó profusa información de inteligencia militar (II Departamento), Relaciones Exteriores y la estación de la CIA en Asunción valiéndose de la embajada paraguaya en Santiago, relativas a divergencias y alianzas políticas que puedan resultar útiles para la tarea desestabilizadora. La embajada paraguaya en Buenos Aires aportó vitales datos, que fueron procesados en Langley, antes de ser remitidas a las instancias decisivas.
En segundo término, se inició un voluminoso flujo bancario entre Asunción y Santiago, dinero que se utilizó para financiar huelgas, sobornar autoridades civiles y militares, políticos, empresarios, sindicalistas y organizaciones paramilitares. El flujo se agudizó durante el mes de agosto de 1973, siendo vital el desempeño del general Roberto Viaux quien se hallaba exiliado en Paraguay luego de encabezar, el 21 de octubre de 1969, una sublevación de miembros del Ejército chileno, episodio que fue conocido como el "El Tacnazo".
Finalmente, como es regla, los aeropuertos de Paraguay fueron cedidos al Pentágono como soporte de apoyo logística a Chile, incrementándose inusualmente el tráfico aéreo entre Panamá-Asunción-Chile, con equipos de comunicaciones, armas y pertrechos destinados a los complotados contra el gobierno constitucional. Las tareas en Asunción fueron coordinadas por un coronel de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, William Meyer.
El golpe que estaba en curso desde que Nixon y Kissinger lo habían decretado, finalmente se produjo el 11 de septiembre de 1973. Pinochet, hombre agradecido, hizo su primer viaje como jefe de estado chileno tomando como destino al Paraguay, donde personalmente expresó su gratitud a Stroessner por los servicios prestados. Le entregó la distinción de General Honoris Causa del Ejército chileno.
Desafortunadamente el tutor de ambos, Richard Nixon, no tuvo tiempo de unirse al festejo. Se encontraba asediado ya por las investigaciones relativas al escándalo del Hotel Watergate, que lo obligó a dimitir tres meses después.
Uno de los documentos que vio la luz en el año 2000, muestra cómo Pinochet personalmente pidió al dictador Stroessner, de Paraguay, que emitiera pasaportes con nombres falsos para Michael V.Townley y Armando Fernández Larios. Estos dos individuos eran agentes de la DINA (policía política chilena) que posteriormente se declararían culpables del atentado mortal contra el ex canciller de Salvador Allende, Orlando Letelier, cometido en Washington el 11 de septiembre de 1976, exactamente tres años después del golpe de Pinochet.
Tal vez ahora el entramado diplomático se desmadejará con un relacionamiento más fluido entre gobiernos "socialistas" en Chile y Paraguay, encabezados por Michelle Bachelet y Fernando Lugo.
Tal vez pueda investigarse a fondo las implicancias en el brutal atentado de Conrado Pappalardo, quien siempre se escudó en el respaldo del diario de su familia, ABC color, aunque queda por verse si el obispo puede superar sus compromisos con Aldo Zucolillo y su familia, de tal suerte a propiciar la justicia que corresponde a los asesinos de Orlando Letelier y otras víctimas del Operativo Cóndor.
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