Muchas personas viven obsesionadas con su peso, se someten a todo tipo de dietas sin importarles que puedan poner en riesgo su salud, y todo para lucir un cuerpo esbelto ante los demás. Aunque es importante cuidar nuestra alimentación y eliminar de nuestro cuerpo esa grasa sobrante, debemos tener en cuenta algunos aspectos antes de tomar decisiones apresuradas. Nuestra contextura física, peso, edad y demás características influyen a la hora de elegir un tratamiento determinado. Tengamos en cuenta que no todos los sistemas funcionan de la misma manera en todas las personas, por lo tanto vale la pena investigar un poco acerca de conoce más acerca de las alternativas que tienes para perder peso; no es tan complicado como nos imaginamos. 23
El problema de las dietas restrictivas
Cuando dejamos de comer creyendo que así nos estamos ayudando a perder peso nos estamos haciendo un gran mal. Hay dietas que prohíben comer una gran gama de alimentos, algunos de ellos muy necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro metabolismo. Cuando nuestro organismo deja de recibir la energía que necesita para funcionar a través de la comida, va a buscar otros métodos para obtenerla, y uno de ellos es absorber los músculos del cuerpo en un intento desesperado por llenar las reservas de energía. Perdemos peso, es cierto, pero también perdemos musculatura, nos vamos a sentir débiles y cansados y la sensación de hambre va a seguir viva, pendiente para desbordarse en cualquier momento. Por eso, cuando alguien te hable de un método fantástico para perder peso en pocos días no le creas de a mucho. Lo que puedes hacer es controlar tu alimentación balanceando correctamente tus comidas diarias.
¿Balanceando mis comidas?
Que las frutas, verduras, ensaladas y cereales empiecen a ocupar un lugar predominante en tus menús. No quites de tus platos la comida que acostumbras comer, mejor ve agregando nuevos alimentos que te ayuden a tener un correcto balance alimenticio. No será suficiente lo que podamos decir a favor de las frutas, hacen maravillas en tu organismo, te protegen, te brindan la energía necesaria y te ayudan a prevenir enfermedades; la manzana, aparte de ser exquisita es quizá la mejor herramienta natural que puedas encontrar para fortalecer tu cuerpo. Las frutas pueden ir reemplazando los bocadillos, dulces, chocolates y demás golosinas que te llenan de calorías que luego se convierten en grasa.
Si te gustan las gaseosas y los refrescos tal vez vaya a ser difícil para ti dejarlos de lado y reemplazarlos por un buen vaso de agua. El sabor (muchas veces adictivo) no va a ser lo mismo, pero valdrá la pena hacer ese viraje; comienza con los ocho vasos diarios, tu metabolismo te lo va a agradecer.
Si estás acostumbrado a comer grandes porciones de comida ve reduciéndolas; en lugar de las tres comidas empieza a comer cinco o seis veces al día, solo que en porciones más pequeñas (comida saludable, claro).
El ejercicio ayuda
Comienza con pequeñas cosas, como salir a caminar todos los días por media hora, subir las escaleras en lugar de tomar el ascensor y haciendo pequeños paseos en bicicleta. Con el tiempo podrás empezar a implementar rutinas más fuertes, siempre con la asesoría de un experto.