Mis ojos se pierden en el horizonte
seda verde brillante de luz.
Ondas que se mueven
a un mismo compás.
Enloquezco de gozo
ante tanta belleza,
gaviota ciega que ansia volar.
Clavada en tu arena
abrazada al viento
me entregan las olas,
su beso de sal.
Espuma, brillante
céfiro que en su juego
la hace bailar.
Y yo solitaria,
ante tanta belleza
me siento pequeña
ante tu inmensidad.