Tres gorilas hembra y un macho fueron sacrificados a balazos en el Parque Nacional Virunga. Pertenecían a un grupo de doce individuos, de los cuales seis están a salvo, pero una hembra y su cría no aparecen
La imagen que en los últimos días dio la vuelta al mundo es sobrecogedora: tres hembras, una de ellas preñada, y un macho aparecen crucificados y asesinados. Eran gorilas de montaña, una especie en extinción, que habita a 3000 metros de altura en la cadena volcánica que comparten Ruanda, Uganda y el Congo. Las víctimas -bien llamadas así pues comparten con el hombre el 97% del ADN- fueron fusiladas en el Parque Nacional Virunga, en el Congo. Este año, los gorilas asesinados son siete sobre apenas 700 ejemplares que quedan en esos países. Nada más que 350 habitan en el Congo. La conmovedora preocupación de la embajadora María Susana Pataro, una infatigable luchadora por la conservación del Patrimonio Mundial -que actualmente asesora a la Administración de Parques Nacionales-, se comparte sin la menor duda. "El patrimonio es uno solo. Y es tan importante que se destruya un monumento antiguo como que desaparezca una especie amenazada. Sobre todo porque con ella compartimos una herencia de millones de años." La diplomática logró llegar al Congo, un país de precaria estabilidad política, en diciembre con una misión de paz de la ONU. Ayer, el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, se declaró preocupado por la matanza de los gorilas y llamó a las autoridades del Congo a investigar las razones del episodio. También hizo público el envío a la República del Congo de una misión compartida entre el Centro de Patrimonio Mundial y la Unión de Conservación Mundial a mitad de este mes.(sigue aquí)
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=930836