La moda, el buen porte y la definición en el estilo de la vestimenta también habitan -y a alto nivel- el mundo del deporte.
Wimbledon, el rey de la hierba es la cita del año en el mundo del tenis y eso convierte el torneo londinense en la ocasión para lucirse, no sólo deportivamente. Eso explica que algunos jugadores (y las marcas que los visten) cuiden al máximo su vestimenta y aprovechen las restricciones del torneo (sólo se puede usar el blanco) para aumentar la creatividad. Este año, el vestido de volantes de Sharapova y el traje de chaqueta y pantalón largo de Federer han causado sensación.
Lo de la jugadora rusa, campeona de Wimbledon en 2004, viene de lejos. Sus atuendos y gemidos se han convertido en uno de los alicientes del torneo en los últimos años. La rusa se sabe sexy y llamativa; por eso, cuida su aspecto, sin desmerecer la parte deportiva. Este año, Nike le ha confeccionado un modelo especial para Wimbledon. Lo ha llamado Pretty Traditional y en su diseño ha participado activamente la rusa. Es un vestido clásico, que respeta las estrictas normas de vestuario del torneo, pero que ha añadido algunos elementos más imaginativos, como los volantes en la falda y la espalda cruzada.
Sharapova tampoco ha descuidado los complementos y se ha presentado en la pista con un maxibolso de cuero blanco, muy al estilo de los que llevan a diario las actrices de Hollywood, y una chaqueta de chándal, cortada a media manga para darle algo de actualidad.
Para facilitar el rendimiento de la tenista, los creadores han optado por un tejido Dri-FIT elástico, un sujetador incorporado "para mayor comodidad, soporte y discreción", y una cremallera de 9 milímetros, situada en el lado izquierdo, para poder vestirse con más facilidad.
Federer, todo un gentlemen
Pero María Sharapova no ha sido la única que ha querido acudir impecable a la cita del año en el mundo del tenis. El número uno masculino, Roger Federer, ha dejado completamente de lado los estándares deportivos para vestir un traje de chaqueta blanco y pantalón largo. Los asistentes debían pensar que se encontraban ante un tenista de otro tiempo, en vez del imbatible jugador. Federer también ha lucido unas zapatillas con sus iniciales bordadas en dorado. Puede que no sea la opción más cómoda, pero el suizo estaba hecho un pincel.
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Visto en: El País