Por Ignacio Escribano
Estos últimos días, luego de haber asistido a una serie de conferencias sobre periodismo digital y tecnología aplicada a los nuevos medios, estuvo rondando por mi cabeza la siguiente pregunta: ¿Por qué le interesaría a alguien participar en Igooh?
Inmediatamente se me vinieron a la mente una catarata de respuestas e ideas.
En mi caso personal, tras haberme ganado la vida durante varios años -desde el ´96- como escritor y periodista free-lance, con el advenimiento de las plataformas de expresión que hoy nos ofrece Internet, pero especialmente escribiendo en Igooh, comencé a vivenciar una realidad no menos que maravillosa y revolucionaria, impensada no hace mucho tiempo atrás: escribir o contar historias en el formato que fuese, sobre el tema que quisiera y con las palabras que me dieran la gana, es posible.
¡Un verdadero motivo de celebración!
La frustración que me producía la imposibilidad de expresarme con total libertad en la prensa escrita, en la radio o en la televisión -algo que también les sucede a muchísimos periodistas- comenzó a ser parte del pasado, apenas un resabio de una realidad anquilosada.
Hoy, cualquier ciudadano con acceso a Internet puede escribir sobre lo que quiera y con una respuesta inmediata por parte de la gente; una suerte de diálogo abierto y plural, tan distinto del vetusto monólogo -o “bajada de línea”- típico de la prensa tradicional.
Dan Gillmor, considerado el padre del periodismo ciudadano, me dijo el año pasado cuando lo entrevisté en San Francisco: “Considerate afortunado si un 5 por ciento de los usuarios que visitan tu sitio postean algo”.
-“¿Y el resto?”, le pregunté.
-“El resto se limita a consumir pasivamente lo que producen unos pocos”, me respondió.
Entonces, cabe preguntarse: ¿por qué apenas unas pocas personas participan activamente?
Tal vez, pienso, porque todavía no nos hemos dado cuenta del verdadero valor de los sitios online donde uno puede expresarse abiertamente.
Días atrás, un usuario de Igooh, Skyeyes, publicó un texto titulado: “Por qué escribo”.
Vale la pena leerlo.
El objetivo de estas líneas es alentar a que cada día más gente participe activamente y se exprese -en Igooh, si se sienten cómodos, o el sitio online que más les guste-, publicando un texto, contando historias, ofreciendo imágenes, proponiendo ideas… o simplemente comentando la publicación de otro usuario.
La libertad de prensa antes estaba garantizada sólo para aquellos que la poseían; ahora, millones la poseen. Hoy, la gente misma es el medio.
Por qué participar
Existen cientos de razones por las cuales a un ciudadano, y también a los jóvenes y viejos periodistas, debería interesarle participar activamente en un medio de participación online.
Me limitaré a enumerar sólo algunas de ellas.
En líneas generales, en los sitios de participación o expresión ciudadana, como Igooh, cualquier ciudadano puede:
-expresarse libremente, al instante y en el formato multimedia que desee;
-recibir un feed-back inmediato por parte de la comunidad online;
-hablarle directamente al autor de una nota, y entrar en diálogo abierto con él y los demás usuarios;
-corregirlo si el autor de un texto se ha equivocado, mentido u omitido datos relevantes;
-enriquecer una publicación original aportando anécdotas, imágenes, audio, datos, ideas;
-formar grupos con otras personas de intereses afines, ya sea online o cara a cara, lo que conlleva una apertura en las relaciones sociales y un mayor sentido de pertenencia en la comunidad;
-planificar y promover campañas de servicio social, cultural, ecologista, política, espiritual;
-pensar en conjunto la solución de problemas concretos.
La lista es extensa y se podrían seguir enumerando cientos de razones alentadoras.
En el caso concreto de Igooh -alguien hace poco lo definió como “un híbrido”, cosa que me alegró muchísimo porque justamente la intención es crecer como sitio de expresión ciudadana y comunidad online- podría destacar que es uno de los pocos espacios online de participación ciudadana en español donde la palabra -lo escrito- sigue teniendo un lugar relevante. La gente que conforma y se suma a la comunidad cuenta, relata, escribe sus historias. Y es además respetada por los demás.
Por otra parte, Igooh es prácticamente único porque permite:
-publicar textos, fotos, audio o videos, o comentar otras notas, sin ningún tipo de moderación previa (el material que se postea sube online al instante, y después, en todo caso, es la comunidad misma la que reporta la nota como abuso y la da de baja del sitio);
-entrar en contacto con una realidad vasta, rica, interesante y divertida, contada por gente común, cuyos relatos no responden al interés de ninguna línea editorial, política ni comercial (se trata de gente que simplemente opina, critica, denuncia, halaga, cuenta lo que le pasa, lo que siente);
-escuchar historias que no necesariamente tienen relevancia noticiosa, pero que hablan de la sensibilidad y de los asuntos que nos hacen seres humanos;
-dar a conocer cuentos, poesías y otras manifestaciones artísticas a un número de gente que de otro modo sería difícil llegar;
-expresarse con total libertad en un contexto respetuoso que sabe convivir armónicamente en la diversidad;
-ser leído por una comunidad activa que crece cada día y que, por ende, garantiza una audiencia considerable de lectores.
Voy a aprovecharme, una vez más, de la prosa intrépida del extraordinario escritor Haruki Murakami para cerrar estas líneas. El párrafo que tomo prestado de aquel hombre de Oriente, dice así: “Y entonces me di cuenta de la necesidad de escribir buenas historias. Porque, en el fondo, los miembros del culto, los terroristas, se habían creído una historia, una historia equivocada, que los llevó a matar. Yo creo que los escritores tienen la responsabilidad de llenar el mundo de historias buenas, que sirvan para acercar gente. Esto no tiene nada que ver con que esas historias contengan sexo o violencia como ingredientes. Lo que importa es que el mensaje final sea bueno para la sociedad. Las historias son demasiado poderosas como para que lo olvidemos”.
Comparto plenamente aquello de que “los escritores tienen la responsabilidad de llenar el mundo de historias buenas, que sirvan para acercar gente”, con plena conciencia de que todos tienen algo para contar, del potencial humano que late en el corazón de cada individuo y de las múltiples posibilidades que nos ofrece Internet para construir una sociedad más amigable, equitativa y atenta a las necesidades propias y ajenas.
Invito a los que quieran dejar, en los comentarios de esta nota, las razones por las cuales les gusta participar, o no, en Igooh.