Es fácil identificar la verguenza ajena, yo lo describiría como el deseo intenso de desaparecer del mundo, de tele transportarnos a un lugar lejano en donde nadie haya visto u oído aquello que ruborizó nuestras mejillas, esa risa incómoda, esas miradas de reojo...
Últimamente la TV nos tiene muy acostumbrados a la verguenza ajena, hasta parece que aprendimos a disfrutarla porque la mayoría de los programas se dedican a exponernos una y otra vez a esos momentos incómodos causados por los dichos u actos de otros.
Algo que me causaba mucha verguenza cuando era chica era salir de compras con mi mamá, indefectiblemente pedía descuentos en cualquier producto y si no se lo hacían se iba ofendida.
Otro momento para el recuerdo (lamentablemente) fue una mañana de vacaciones en Mar del Plata. Yo estaba con toda mi familia incluida una tía que vive en España y había venido de visita. Ella tan europea y tan desprejuiciada se negaba rotundamente a usar la parte de arriba del bikini, todos los que pasaban la miraban, se reían y cuchicheaban. Yo tenía 9 o 10 años y pensé más de una vez en dejarme llevar por las olas del mar.
¿Qué situaciónes que te hayan causado mucha verguenza ajena recordás?