Por Mariano Pacheco, para Prensa De Frente
El pasado miércoles 29 de octubre de 2008, finalizó Vidas Robadas, la telenovela emitida por TELEFÉ. Ricardo Piglia plantea dos cuestiones fundamentales. Uno: que la realidad está tejida de ficciones. Dos: que la ficción trabaja con la creencia y en este sentido conduce a la ideología, a los modelos convencionales de realidad.
Tal vez debamos remarcar, a modo de presentación, el desplazamiento producido en la televisión argentina en los últimos tiempos, donde la ficción ha quedado en un lugar marginal (por la escasa cantidad de programas, por la baja calidad, en general, de los mismos); donde la adaptación de ficciones yanquis (Aquí no hay quien viva; La niñera; Casados con hijos; Amas de casa desesperadas, etc…) ha reemplazado la producción nacional. Vidas robadas se inscribe seguramente dentro del espectro de programas que podríamos denominar de "excepción": ficciones de calidad proyectadas por la televisión de aire de nuestro país (podemos mencionar, al pasar, una secuencia que se abre con Vulnerables y termina con Hermanos y Detectives, pero que en el medio cuenta con otros como Resistiré, Montecristo, Tiempo final y Los simuladores) los dos últimos adaptados recientemente por la TV de otros países de Nuestra América.
A modo de introducción
Estas líneas surgieron a partir de los insistentes intercambios que, miércoles tras miércoles, realizamos con varios de l@s alumn@s del Bachillerato Popular Rocanegra de Monte Chingolo, impulsado desde marzo de 2008 por el Movimiento de Trabajadores Desocupados de Lanús, integrante del Frente Popular Darío Santillán. En el marco de las clases de lengua y literatura, a principios de año, surgieron algunos comentarios sobre la telenovela, por ejemplo, en relación a los planteos que Ricardo Piglia realiza a propósito del cuento. Y a partir de allí, quienes no miraban la tira televisiva, o bien comenzaron a hacerlo o bien se vieron obligados a tener que "soportar" las permanentes digresiones de quienes sí la mirábamos.
¿Qué nos dice Piglia en sus Tesis y Nuevas tesis sobre el cuento?
Uno: un cuento siempre cuenta dos historias. Dos: cada una de esas historias se cuenta de un modo distinto. Tres: el efecto sorpresa se produce cuando el final de la historia secreta aparece en la superficie. Cuatro: el cuento es un relato que encierra un relato secreto. Cinco: la clave está en la historia secreta (por eso nos propone analizar los relatos desde la perspectiva de la teoría del iceberg de Hemingway: la historia secreta se construye con lo no dicho, porque lo más importante nunca se cuenta). Recapitulando: el cuento siempre cuenta dos historias, una subterránea y otra superficial. Y al final, las historias se cruzan y todo se revela con claridad ("Los finales son la forma de hallarle sentido a la experiencia", insiste el autor de Respiración Artificial). Si bien Vidas robadas es una (tele)novela, podemos pensarla de forma similar a la que Piglia piensa al cuento. Repasemos un poco.
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