Por Leviatan para www.igooh.com
Se elije a un presidente para que gobierne, administre y dirija con inteligencia y eficiencia, no para que sonría ni sea simpático. ¡Pero qué más! Ya puestos a elegir, prefiero que sea eficiente, inteligente y honesto y que, además, sepa sonreir. Creo que una sonrisa como la del electo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, es fresca y sincera. Creo que es contagiosa.
Los medios argentinos en su mayoría titularon, tras la victoria de Obama, haciendo referencia al color de piel del mismo: "¡El primer presidente negro de los Estados Unidos!". Claro, es importante esta realidad, pero esta importancia tiene raíz en años enteros de ceguera y racismo. En un mundo sin nuestra historia, enfocarse en ello no hubiera sido necesario. Pero, volviendo al punto, ¿por qué ningún medio titulo: "Fue electo un presidente que sabe sonreír"?
Si, como dicen, el presidente de los Estados Unidos de América es el presidente del globo entero, siento esta tremenda felicidad por que un hombre con el discurso y modo de vida de Barack Obama esté gobernándos o gobernándolos.
Mi brindis, mi sonrisa.